Churchill decía que “El éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperar“. Y para el emprendedor que quiera tener éxito esta debe una de las frases a recordar.

Hace tiempo comentábamos el caso de Manuel Jové Capellán:

Jové es uno de los hombres más ricos de España, con un patrimonio que asciende a 4.000 millones de euros y lo que más impresiona de su vida es su capacidad de salir del aparente “fracaso”.

Nació hace 66 años. Emigró a Alemania a trabajar y al cabo de pocos años, regresó para colaborar en la carpintería familiar. Montó dos empresas y quebró en dos ocasiones, hasta que finalmente edificó el imperio que tiene ahora.

En otras palabras, supo salir de la quiebra y salió fortalecido de la misma…

Para tener éxito se debe entender que nadie puede decir que no fracasa nunca o que fracasa pocas veces. El fracaso es algo que va ligado a la limitación de la condición humana, y lo normal es que todos los hombres lo constaten con frecuencia cada día.

Por eso, los que triunfan en la vida no es porque no fracasen nunca, o lo hagan muy pocas veces, sino porque han aprendido a superar esos pequeños y constantes fracasos que van surgiendo en la vida de todo hombre normal.

Resulta curioso pensar que un artículo que habla sobre éxito se centra en el fracaso pero lo cierto es que todo el mundo es susceptible de tener un resbalón y después, casi irónicamente, conseguir una gran victoria.

Convertirse en un emprendedor de éxito requiere aprender de los errores, reconocer fallos y volver a la pelea con fuerzas renovadas.

las mayores quince dificultades con las que se encuentra un empresario,  ordenadas, de mayor a menor:

  • El acceso a la financiación.
  • La ineficacia de la Administración Pública.
  • La corrupción.
  • La inestabilidad política.
  • El marco fiscal.
  • Las regulaciones laborales restrictivas.
  • Inadecuada formación de la mano de obra.
  • Suministros o infraestructuras inadecuadas.
  • Los tipos fiscales.
  • Pobre ética del trabajo en la mano de obra.
  • La inflación.
  • Las regulaciones en materia de control de cambios.
  • Inestabilidad gubernamental, golpes de estado.
  • Un defectuoso sistema público sanitario.
  • Crímenes y robos.

¿Alguno más (de carácter externo) que se os ocurra?, ¿qué os parecen las descritas?, ¿y su orden?

Vía | Abilene Blog

No hay peor ciego que el que no quiere ver. Muchas veces, por pereza o por comodidad, asumimos algunos planteamientos que no se ajustan a la realidad, y que pueden acabar perjudicando gravemente nuestra actividad profesional.

En Freelancefolder han intentado recopilar algunas de esas “mentiras” que los emprendedores nos tragamos para no complicarnos la vida ni el trabajo. Como siempre, hemos hecho una selección y hemos puesto de nuestra cosecha:

1. No necesito promocionar mi negocio: los clientes vendrán a mí

Sería muy bonito que los clientes se acercasen a ti en masa, atraídos por la fama de tus trabajos. Y que luego te siguiesen de forma obediente, como los ratones al flautista de Hamelin… Pero no sucede así.

Incluso si ahora mismo tienes muchos clientes, es posible que muchos de ellos desaparezcan de la noche a la mañana. Nadie te asegura que ellos vayan a seguir contigo. Por eso siempre hay que hacer un doble esfuerzo de marketing/promoción:

1. Retener a los clientes actuales: darles un buen servicio, mantener el contacto, ofrecerles nuevos proyectos a la conclusión del actual…

2. Buscar nuevos clientes: mantener actualizado el portfolio, usar casos de éxito de clientes, participar en blogs especializados, hacer networking, asistir a eventos profesionales…

No se trata de que insertes cuñas publicitarias en la radio. Los recursos de un emprendedor son limitados porque no hay dinero para la promoción, y sólo nos tenemos a nosotros mismos para hacer el trabajo (además, los proyectos son lo primero). Pero, así y todo, tenemos que dedicar un poco de tiempo a darnos a conocer. La buena noticia es que la Red nos proporciona herramientas rápidas y gratuitas.

2. Un proyecto de mucho dinero siempre es bueno

Los ceros a la derecha siempre resultan seductores. Pero no podemos olvidar que el dinero es sólo una de las variables. Es la que nos da de comer, es verdad, pero hay que ponerla en relación con las otras, especialmente con el alcance del proyecto y el tiempo que nos va a costar. Es decir, que si te ofrecen un proyecto por una cifra aparentemente jugosa, debes echar tus cuentas bien antes de aceptar.

Quizá descubras que te va a llevar un mes acabarlo, y que te obligará a renunciar a todos los demás trabajos. Por lo que es muy posible que, al final, esa cifra no sea nada jugosa…

3. A los clientes no les gusta que les hagan preguntas

Esta es una excelente excusa que solemos emplear para no molestarnos en hacer preguntas al cliente. ¿Por qué? Pues porque conocemos la pregunta, pero no la respuesta, y no sabemos adónde nos llevará. Esto genera incertidumbre. Solemos pensar:

“¿Y si hago esta pregunta y el cliente me responde que todo lo que yo había entendido es incorrecto, y que hay que darle la vuelta a todo el planteamiento? Mejor lo dejo pasar…”

La realidad es que para realizar bien el trabajo, el cliente y el profesional deben tener bien claros los objetivos finales. Deben estar “alineados”. Y eso sólo se consigue con una comunicación fluida. Es decir, planteando y respondiendo a las preguntas adecuadas. Hay que preguntar, y es mejor hacerlo cuanto antes.

También es verdad que algunas preguntas prescindibles, que sobran. Hay que saber distinguirlas. Un ejemplo:

Si eres diseñador, seguramente es fundamental que preguntes a tu cliente cuáles son los colores corporativos de la compañía.

Pero, una vez que sabes eso, no tiene sentido que le preguntes a cada paso: “¿aquí mejor verde o azul?”. Tú eres el experto. Te han contratado precisamente para que tú des la mejor respuesta. Y al plantearle todas esas disyuntivas al cliente, no le estás ayudando nada. Al revés: le estás haciendo un lío.

En resumen, las preguntas bien formuladas nunca molestan al cliente. Es una señal de que te preocupas por saber más para hacer mejor tu trabajo.

4. Todo el tiempo que paso consultando blogs es “networking”

Está muy bien que consultes a diario los blogs especializados en tu área profesional, e incluso otros de temática más general. Aprenderás mucho, y seguro que descubres tendencias, oportunidades de negocio, y nuevas herramientas y aplicaciones. Pero para que podamos considerar a eso networking hace falta que concurran, al menos, dos componentes: una estrategia y una participación activa.

Es decir, que si quieres utilizar todos los recursos de la Red para promocionar tu actividad y encontrar nuevos clientes, debes diseñar primero una estrategia, por sencilla que ésta sea. Debes definir qué es lo que quieres conseguir. Y luego debes diseñar también las intervenciones que vas a hacer para conseguirlo: dónde vas a participar, cómo, cada cuanto tiempo.

Ya sólo te falta medir los resultados y ajustar de nuevo la estrategia y las acciones.

Por cierto: es muy aconsejable que acotes el tiempo que vas a dedicar a la tarea de consultar blogs, porque puede acabar devorando el tiempo que tus proyectos necesitan. Aquí tienes unos consejos para organizar mejor tu trabajo.

5. Soy un experto, ya no necesito actualizar mis conocimientos

No importa cuánto sepas, siempre necesitarás saber un poco más. Antes, un zapatero aprendía su oficio y esos conocimientos le valían para toda la vida. Pero hace mucho que esto cambió. Si no te pones al día regularmente, pronto te quedarás desactualizado. Y es muy posible que los que vienen por detrás te den alcance, por muy larga que sea tu experiencia.

Ya sabes: el éxito del pasado no garantiza el éxito del futuro. Así que asigna un cierto tiempo de tu semana a ampliar conocimientos, probar nuevas herramientas, iniciar algún curso de formación, etc. Lo ideal es que consigas divertirte mientras aprendes. Entonces no te costará ningún esfuerzo.

¿Y tú qué opinas? ¿Cuáles son las “mentiras” que estás más dispuesto/a a tragarte?

Puedes consultar el artículo Seven Lies Freelancers Tell Themselves, publicado por Laura Spencer en FreelanceFolder.

8 Ago, 2009  |  Escrito por Camilo  |  Categoria: Productividad

La libertad supone responsabilidad. Por eso la mayor parte de los hombres la temen tanto.

- Bernald Shaw.

Esta frase va dedicada a los “quejicas“, los que echan la culpa a todos menos a ellos mismos, los que se quejan del atasco, de su jefe, del sueldo, de la vida… cuando realmente son libres de hacer lo que quieran y son los únicos responsables de su situación actual.

La mayoría de nosotros tenemos una serie de mitos asociados a la creatividad, que en muchos casos no se corresponden con la realidad (prejuicios). Entre otros podemos encontrar los siguientes:

Mito 1: La creatividad tiene mucho que ver con la inteligencia (entendida de forma clásica).

Realidad 1:  Los estudios demuestran que a partir de un CI razonable (120), no existe correlación entre inteligencia y creatividad. Es decir, una individuo con un CI de 170 no es necesariamente más creativo que otro con un CI de 120. Evidentemente se puede ser creativo con un CI inferior a 120, pero según parece algo menos…

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Mito 2: Los jóvenes son más creativos que los mayores.

Realidad 2: Lo cierto es que la edad no es un buen indicador del potencial creativo de una persona. El problema de la edad es que la experiencia lleva a mucha gente a no salirse de lo establecido (conformismo) y a no ser capaz de arriesgar probando ideas que a priori parecen auténticas locuras. Pero realmente se puede ser creativo a cualquier edad.

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Mito 3: Las personas que corren altos niveles de riesgo en su vida son más creativas

Realidad 3: La habilidad para pensar de forma no tradicional es importante para la creatividad, pero para ser creativo no hace falta ser aficionado al paracaidismo, bucear entre tiburones, no ducharse de forma sistemática o teñirse el pelo de naranja.

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Mito 4: La creatividad sólo se produce en soledad.

Realidad 4: A lo largo del tiempo se han producidas numerosas innovaciones fruto de la colaboración entre personas con habilidades complementarias. Por lo tanto, la creatividad se puede producir en equipo; pero eso sí, no en todos los equipos…

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Mito 5: La creatividad no se puede gestionar en las organizaciones.

Realidad 5: Los directivos son responsables de crear el contexto adecuado para que las personas desarrollen su creatividad. La creatividad no surge en todos los contextos.

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Mito 6: Las personas más formadas son más creativas

Realidad 6: La formación no aumenta necesariamente la creatividad, es más, la formación que fomenta la lógica suele reprimir la creatividad.

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¿Algún mito más sobre la creatividad que se os ocurra?

Por cierto, recordemos la frase de Hamel del post anterior: “La mayoría de los seres humanos somos creativos en alguna esfera de nuestra vida”.

Pero eso sí, somos más creativos cuando algo nos apasiona… No hay creatividad sin pasión.

Fuente | Jano 2.0.

¿Te gustaría sacarle el máximo partido a tus negociaciones? ¿Quieres saber cómo desbloquear una situación enquistada? Te proponemos “4 reglas de oro” que te ayudarán a conseguirlo. Las podemos resumir así: preparación, paciencia, flexibilidad, y convencimiento. Vamos a verlo en detalle:

Vivir en sociedad es negociar

El trabajo, como la vida en sociedad, es una negociación constante con los demás. Normalmente, la negociación es muy rápida y no requiere demasiado esfuerzo: ambas partes ceden un poco en sus pretensiones y así consiguen llegar a un acuerdo beneficioso para todos. Se trata de encontrar un equilibrio: una de las partes cede un poco más en un aspecto, pero encuentra una contrapartida en otro, o incluso se ve compensada en una negociación posterior.

El esquema podría ser el siguiente:

-¿Te apetece ir al cine?
-Bien, pero prefiero que sea una comedia.
-¿Qué te parece Con faldas y a lo loco?
-Perfecto. A mí me viene mejor la última sesión.
-De acuerdo. ¿Quedamos en los cines Odeón a las 22.00 horas?
-Muy bien. Intentaré llegar puntual.
-A ver si es verdad… Nos vemos.

Hasta aquí, todo resulta bastante sencillo. Las dos partes se conocen, y comparten gustos y objetivos. Han llegado a un acuerdo satisfactorio enseguida.

Negociar “frente a frente”

Pero no siempre resulta tan fácil, mucho menos en el campo profesional, donde lo que está en juego es nuestro trabajo y nuestro sustento. Hay ocasiones en las que no nos queda más remedio que sentarnos en una mesa, frente a frente, para dirimir nuestras diferencias. Por ejemplo: para fijar el alcance de un proyecto, las tarifas, los términos del contrato, o simplemente para adoptar un diseño o una estrategia de actuación.

Lo ideal es que la negociación fluya: que las dos partes expongan sus expectativas con claridad y lleguen a un acuerdo en seguida. Pero por si eso no sucede, es mejor tener un plan B: te proponemos 4 consejos que pueden resultarte muy útiles:

1. Haz los deberes antes de sentarte a negociar

Prepárate antes de la reunión. Ponte en la piel de la otra parte: piensa en cuáles son sus circunstancias de partida, qué es lo que busca, qué necesita, cuáles son sus intereses… Intenta anticipar cuáles serán sus propuestas, y reflexiona sobre cuáles serían las respuestas más adecuadas.

2. Paciencia: mantén tu posición inicial hasta que descubras qué es lo que quiere la otra parte

Conviene tener un poco de paciencia para ir descubriendo, conforme avanza la negociación, qué es lo que la otra parte busca. No tiene sentido que renuncies a tus posiciones iniciales hasta que no sepas con certeza qué es lo que la otra parte pide.

Una conversación es una gran fuente de conocimiento que te permitirá aprender muchas cosas que antes no sabías. Presta atención y obtendrás información valiosa para tomar la decisión más adecuada.

3. Flexibilidad: cuando la situación se atasca, mueve las variables o introduce un nuevo elemento

Cuando las negociaciones son “a cara de perro”, casi siempre llegamos a un punto en el que ninguna de las dos partes está dispuesta a moverse ni un milímetro. El atasco no conduce a ninguna parte, y seguro que no puedes pasarte todo el día discutiendo. Así que, si la posición alcanzada no te convence, puedes probar a “reajustar las variables”. Es decir, puedes ceder en algún aspecto que no resulte crucial para ti, y que te permita conseguir una contrapartida interesante.

Unos ejemplos:

Si el cliente no está dispuesto a pagar más de X, puedes aceptar ese precio a cambio de que reduzca el alcance del trabajo contemplado (de 100 a 80 páginas, pongamos por caso).

Si el cliente marca una fecha de entrega como inamovible, puedes aceptar a cambio de aumentar tu tarifa de forma sustanciosa.

También puedes intentar lo que algunos llaman “cambio de moneda”, que consiste en introducir un elemento nuevo en la negociación. Unos ejemplos:

Si vas a comprarte un coche, y llega un momento en el que el concesionario no está dispuesto a bajar más el precio, puedes introducir un elemento nuevo en la negociación. Por ejemplo, tu coche antiguo.

Si el cliente no está dispuesto a pagar más de X, tú puedes aceptar el precio a cambio de que te garantice una ampliación del proyecto; o puedes introducir un servicio de mantenimiento que te dé margen para obtener más ingresos.

Con un poco de imaginación y creatividad, siempre puedes encontrar alternativas. Eso sí, te interesa acudir a la negociación con las ideas ya preparadas, porque improvisar siempre resulta más complicado.

4. Cierra el trato sólo si estás convencido

No todas las negociaciones deben acabar en un acuerdo. Y, desde luego, no todas lo hacen a la primera.

Expresa tu posición. Es evidente que todo dependerá mucho de tus circunstancias, de la urgencia que tengas por conseguir trabajo, por acceder a un cliente nuevo, etc. Pero si no lo tienes claro, quizá es mejor que, de forma respetuosa, se lo expliques a la otra parte:

“Lo siento, pero ésta es mi última oferta; a partir de aquí, no me sale rentable hacerlo”.

Nunca dejes cerrada la puerta. Es posible que el cliente se lo piense y contacte de nuevo contigo un poco más adelante.

Decir no. Hay ocasiones en las que es mejor dejar que el cliente se marche. No tiene sentido comprometerse con un proyecto que sabes que no vas a poder realizar, o que te va a suponer un gran esfuerzo y no te va a proporcionar beneficios.

¿Algún consejo que te haya resultado útil en tus negociaciones dentro o fuera del trabajo?

Puedes consultar el artículo Four Rules for Effective Negotiations, publicado por Anthony Tjan en Harvard Business.

4 Ago, 2009  |  Escrito por Camilo  |  Categoria: Software

No hay duda de que Wordpress es el rey de los gestores de contenidos y gestores de blogs, de hecho se está comiendo el mercado y haciendo un poco más difícil el trabajo a su competencia. Pero quizás eres de los que no quiere Wordpress, no le gusta, no está de acuerdo de su política o funcionamiento.

Yo mismo uso Wordpress y me parece realmente bueno, pero hay muchas alternativas, algunas incluso las estoy evaluando para futuros proyectos.

Drupal, es quizas de las mejores opciones a Wordpress, es realmente potente y personalizable hasta donde quieras, tiene un mejor sistema de gestión de usuarios y parece algo más robusto en su concepción.

AJAXPress, es una pequeña herramienta basada en tecnología Ajax que dispone de muchos efectos para todo, muy básica, puede ver una demo en su web.

Textpattern, es una solución para blogs flexible y de código abierto, lo más parecido a usar Wordpress, con una imagen que nada tiene que envidiar al rey.

Serendipity, otra aplicación PHP para weblogs que permite una gestión de usuarios y de toda tu página de forma sencilla.

Joomla, pues personalmente no recomiendo usar Joomla, son muchos los problemas de seguridad y hackeos (o intentos) lo que sufrimos en muchos servidores de clientes, si bien cuidando este detalle es una solución rápida y bonita para tener una web o un blog.

b2evolution, una solución antigua pero muy buena para montar tu propia web o blog, basado en PHP.

Simplog, sencilla y potente, su nombre lo dice todo, demasiado básico.

Wikiblog, si quieres crear una mezcla entre un wiki y un blog quizás esta solución sea una buena opción para crear una mezcla de contenidos para tu web o blog.

Sblog, otra solución similar a Wordpress, aunque aun demasiado verde, quizás lo tiene difícil para competir con el rey.

Expression Engine, otra potente solución para crear sitios webs y blogs que nada tiene que envidiar a sistemas como Wordpress o MT4.

Movable Type 4, es el rey jugando para recuperar el terreno perdido, quizás supere o iguale a Wordpress, una alternativa ideal para blogs y web de contenidos.

Esto es todo, he aquí 11 herramientas alternativas que puedes utilizar para publicar tus contenidos o crear tu blog de forma sencilla y bajo servidores Linux o compatibles.

Seguro que me olvide de más de uno, ¿Cuáles más conoces?

2 Ago, 2009  |  Escrito por Camilo  |  Categoria: Emprendedores, Software
  1. Flutter – Una auténtica barbaridad de plugin. Con posibilidades infinitas de creación de paneles personalizados.
  2. Role Manager – Uno de mis recomendados de siempre. Permite un control absoluto de los perfiles de usuarios, que puede hacer cada perfil y que no, pudiendo crear nuevos tipos de perfil o roles.
  3. WP-CMS Post Control plugin – Completo panel de opciones que te permite decidir que tipo de contenido se mostrará en tu sitio. Increíblemente bueno.
  4. Pagemash – Control AJAX para colocar las páginas a tu antojo.
  5. Cforms II – El sistema de formularios mas completo que hay, pudiendo incluso integrarlo en los comentarios.
  6. Subscribe2 – Sistema para enviar desde el panel de administración emails a tus suscriptores.
  7. WP e-Commerce – Plugin que en realidad es una completa solución eCommerce para tu sitio. Acepta pagos por tarjeta, Paypal y creación de catálogos y cestas de compra.
  8. Members Only – Para hacer privado tu foro. Puedes redirigir a los visitantes a otra página pública o decidir si los feeds serán privados o públicos.
  9. All in One SEO Pack – Imprescindible para empezar a posicionar tu sitio.
  10. Search Everything – Cambia el comportamiento por defecto de las búsquedas de WordPress, pudiendo definir si también debe buscar en páginas, tags o incluso comentarios.
  11. CMS-Like Admin Menu – Elimina la posibilidad de crear posts, limitándolo a la creación de páginas estáticas.
  12. Simple CMS – Quita del panel de administración todo lo que no sea absolutamente imprescindible.
  13. Google XML Sitemaps – Para crear y actualizar el sitemap de tu sitio.
  14. Breadcrumb NavXT – Crea “rutas” de navegación en tu sitio del tipo “Portada > Noticias > Mi noticia
  15. BM Custom Login Plugin – Personaliza la pantalla de acceso a tu blog con tu propio logotipo y colores.
  16. Advanced Category Excluder – Permite elegir que categorías se mostrarán y donde.
  17. Demo Mode – Si quieres mostrar tu web a tu cliente o futuros usuarios pero que no sea visible para toda la red.
  18. Pods – Un pod es un tipo de contenido, un contenedor de información que puede personalizarse e interrelacionarse con otros contenidos. Es muy potente, muy útil.
  19. FeatPlug – Permite añadir una sección de artículos destacados con imagen asociada y mas.
  20. Register Plus – Con este plugin puedes personalizar al máximo la pantalla de registro de usuarios, añadiendo o quitando campos a voluntad. Fantástico.
  21. Sidebar Login – Para ofrecer el acceso a los usarios registrados desde la página principal, sin pasar por la ventana de login de WordPress.

Las quejas, tanto en la vida profesional como en la vida personal, nos vuelven negativos, nos roban energía… Pero es imposible que no protestemos por algo, al fin y al cabo muchas veces está justificado. Y una queja o reclamación representa también una oportunidad de cambiar algo que está mal. John Gordon en su libro Prohibido quejarse (Empresa Activa) nos ofrece una serie de reglas para no terminar protestando por todo. Entre ellas estas “cinco cosas que se deben hacer en lugar de quejarse” y que son:

Utiliza el agradecimiento. Las investigaciones demuestran que, cuando expresamos nuestro agradecimiento tres veces al día, obtenemos un aumento considerable de la felicidad que nos eleva moralmente y nos da energía.

Elogia a los demás.
En lugar de quejarte de los errores co­metidos por los otros, empieza a concentrarte en lo que hacen correctamente. Desde luego, señala sus errores para que puedan aprender y crecer, pero procura ofrecer tres veces más elogios que críticas.

Contentarte en el éxito.
Inicia un diario del éxito. Cada noche, antes de acostarte, anota algo importante de tu jornada: un logro, una conversación fructífera o algo de lo que estás orgulloso.

Ignora lo que no puedes controlar.
Concéntrate en las cosas que eres capaz de cambiar y deja pasar las que están fuera de tu control. Cuando no intentas controlarlo todo, las cosas siempre se terminan resolviendo de algún modo.

Medita.
Las investigaciones muestran que esta práctica diaria reduce el estrés, aumenta la energía positiva y favorece la salud y la vitalidad. Cuando sientas la urgencia de quejarte, detente, tranquilízate, medita y repón energías.

30 Jul, 2009  |  Escrito por Camilo  |  Categoria: Productividad

En el blog Sales Machine propusieron a sus lectores una encuesta acerca del mejor momento para llamar en frío (a contactos que no nos conocen previamente).

Su teoría es que el momento elegido para llamar puede ser tan importante como la técnica, y que los vendedores suelen tener ideas preconcebidas erroneas acerca de los mejores momentos para llamar.

Así por ejemplo, ante la pregunta ¿cuál es el mejor día de la semana para llamar en frío?, la mayoría (42%) eligió el martes. Sin embargo según se cuenta en el artículo, un reciente estudio de la Kellogg School of Management examinó la efectividad de más de un millón de llamadas realizadas por cientos de vendedores profesionales de más de 40 compañías y descubrió que realmente es el jueves el mejor día para contactar con desconocidos.