En algunas empresas no importa si aportas cosas, sólo importa que llegues muy temprano y te vayas muy tarde, en especial esto último. Hay que decir, que este tipo de comportamiento cultural se ha generalizado en las últimas décadas en nuestro país, y que en momentos de crisis, incertidumbre y miedo se intensifica.

Lo cierto es que en muchas organizaciones parece que trabajar es estar “presente” (da igual si haces algo o no). Infinitas jornadas laborales que no conducen a nada. Personas jugando al “tetris” a las diez de la noche, porque parece que eso es lo que esperan los demás (si llega el jefe y no te ve trabajando, o haciendo que trabajas, hasta la madrugada es que eres un vago y una mala persona…).

Lo más triste es que en este tipo de culturas los individuos se vuelven absolutamente idiotas. ¿Quién no ha vivido la siguiente situación?: Te vas una hora después de que tu jornada laboral acabara (pongamos las siete y media de la tarde), con cierto remordimiento, pero pensando que quieres ver a tu hijo (suponiendo que tengas hijos, que a día de hoy es mucho suponer…), al que hace dos meses que sólo ves dormido… Pero eres el primero que se va de la oficina; cuando sales por la puerta se oye un murmullo del tipo: “ya se va, tía… ¡que fuerte!”. Entonces alguien te dice: “¿Qué, te tomas la tarde libre? Hay que ser “idiota” para hacer ese comentario. Pero reconócelo… cuando se va otro antes que tú, haces exactamente lo mismo. Si vives en un cultura así… tienes altas probabilidades de acabar “más solo que la una” (¿qué pareja aguanta eso?), y un tanto desquiciado.

Como dice Amparo Moraleda: “hay mucho que hacer en la racionalización de los horarios: creo que trabajamos muchas horas, pero con poca productividad y eso es un problema. Debemos sacar más partido a nuestro horario laboral. Se sigue valorando más la presencia que la consecución de objetivos”.

José Luis Rodríguez Zapatero, nacido el 4 de agosto de 1960.

Ya han entrado en vigor las medidas urgentes del gobierno para los trabajadores autónomos. Pero resulta que no todo el mundo tiene los mismos derechos: el pago único del 80% del desempleo destinado a la inversión está limitado por la edad, 30 años para los varones y 35 para las mujeres.

  • ¿Qué pasa si tienes más de 30-35 años?
  • ¿No tienes derecho?
  • ¿Por qué?
  • ¿Acaso considera el gobierno que si tienes más de 30-35 años no eres útil?
  • ¿Debería, entonces, buscar el gobierno una manera de retirar del mercado de trabajo a todos los mayores de 30-35 años?
  • Y si es así, ¿incluiría eso a los miembros del gobierno?

Fuente: Los incompetentes del Ministerio de Trabajo

21 Ago, 2009  |  Escrito por Camilo  |  Categoria: Emprendedores

Emprendedores, autónomos y socios-dueños de PYMES compartimos muchas cosas, una de ellas el hecho de tributar y cotizar como autónomos. Estoy seguro de que muchos, como yo, están hartos de oir ese lugar común sobre todo el dinero negro que manejamos, lo que defraudamos, etc. En los más de ¡1000! comentarios a estas declaraciones del Ministro José Blanco sobre una posible subida de impuestos hay multitud de perlas al respecto.

A quienes todavía piensen que autónomo es sinónimo de fraude, de baja tributación o de escasa cotización a la Seguridad Social, le recomiendo que se lea esta comparativa. Y que reflexione sobre muchos trabajadores por cuenta ajena, en sector privado o público, cuya productividad no es proporcional al salario, que indudablemente perciben cada mes. O que piense en quienes alternan períodos de paro y de nómina, ganando poco(o mucho, si se compara con su rendimiento profesional).

A todos esos curritos que nos acusan de fraude ¿por qué no negocian un despido, capitalizan su paro y nos ayudan a defraudar?

Adsense de Google es una excelente opción publicitaria para nuestras páginas web, pues en literalmente 5 minutos podemos disponer de una gran selección de publicidad contextual totalmente relevante para el contenido de nuestro sitio web. Así, estamos seguros de que será publicidad que va a interesar a nuestros visitantes.

Ahora bien, es importante saber cuándo debemos y cuándo no utilizar adsense en nuestra página web.

Hay diferentes opiniones al respecto, pero yo personalmente recomiendo NO utilizar adsense si en nuestra página vendemos nuestros propios productos. Conseguir visitas interesadas en nuestros productos no va a ser fácil. ¿Por qué entonces querríamos que vean publicidad de otros sitios web que probablemente venden productos similares a los nuestros, y que abandonen nuestra página para nunca volver? Lo que nos interesa es venderles nosotros mismos lo que están buscando.

Y no importa la cantidad de dinero que nos den por cada clic, nunca será más rentable que vender nuestro propio producto, así que es mejor no distraer la atención hacia nada que no sea nuestra carta de ventas.

Además, una página de venta con publicidad de otros productos también afecta a nuestra credibilidad. ¿Por qué anunciamos otros si el nuestro es tan bueno?

Nunca dejará de sorprenderme de la cantidad de personas que cometen el error (siempre en opinión mía) de poner Adsense en medio de sus cartas de venta. No lo hagais !

Entonces, ¿dónde colocar anuncios de adsense?

Adsense será una de las mejores formas de monetizar nuestras páginas de información. Por ejemplo un blog (como éste), en el que lo que prima por encima de todo es la información sobre un tema. En teoría las visitas llegarán de manera orgánica a través de los buscadores, y por tanto serán gratuitas. Nosotros les ofreceremos gran cantidad de información, y colocando anuncios de adsense podremos conseguir ganar algo o mucho dinero (dependiendo del nicho en el que estemos).

19 Ago, 2009  |  Escrito por Camilo  |  Categoria: Emprendedores, Productividad

Si caminas sin mirar al suelo, es muy posible que tropieces. Si caminas sin levantar la vista del suelo, es imposible que llegues al lugar al que realmente quieres llegar.

Algo parecido sucede cuando intentas promocionar tu negocio y conseguir nuevos clientes utilizando las diferentes herramientas online disponibles: no debes confundir cada paso que das -cada acción concreta que emprendes- con el objetivo final que quieres conseguir. O lo que es lo mismo, debes conjugar con inteligencia la táctica y la estrategia.

La diferencia entre táctica y estrategia

La táctica y la estrategia son dos conceptos diferentes que conviene no confundir, ya que ambos se encuentran a un nivel diferente.

La táctica es la acción que realizamos para conseguir un resultado concreto en un momento determinado. Por ejemplo, redactar un post para mostrar a la comunidad nuestro conocimiento experto sobre un tema, una herramienta o una tecnología.

En cambio, la estrategia se sitúa en un nivel superior, ya que está centrada en la consecución de objetivos más a largo plazo. Siguiendo con el mismo ejemplo, la estrategia consistiría en trazar un plan para conseguir llegar a nuevos clientes a través de la publicación de posts en diferentes blogs especializados.

El plan. Una de las diferencias clave es que la estrategia exige marcarse unos objetivos y un plazo de cumplimiento, de modo que pasado ese tiempo podemos medir los resultados e introducir los cambios y mejoras necesarios.

Ganar la batalla y perder la guerra es posible. En el ámbito militar -origen de estos términos- la táctica podría hacernos ganar o perder una batalla, mientras que la estrategia nos llevaría a ganar o perder una guerra. El hecho es que podrías llevar a cabo una o varias acciones de éxito, pero eso no significa que consigas el objetivo final que te has planteado. Y viceversa.

El peligro de que la táctica arruine nuestra estrategia

La presencia de las nuevas herramientas (blogs, Twitter, redes sociales, etc.) nos proporciona una gran capacidad de comunicación a bajo coste: lo único que necesitamos es dedicar un poco de tiempo a nuestra actividad de marketing online. Pero, según señala Seth Godin, esta facilidad de uso hace que muchas veces nos concentremos en la táctica, y dejemos de lado la estrategia.

¿Por qué? Muy sencillo: porque la táctica funciona “de inmediato”, mientras que la estrategia implica un alto riesgo de fracaso. Un ejemplo muy sencillo: si decides publicar un post, basta con que lo publiques para cumplir tu objetivo. El algo realmente satisfactorio: querías hacerlo y ya lo has hecho.

Sin embargo, la estrategia establece objetivos más ambiciosos, y más a largo plazo. Y eso no es tan fácil de conseguir. Por eso nos asusta. No es fácil que esa serie de posts publicados se traduzca en un mayor reconocimiento por parte de la comunidad y de nuestros clientes potenciales. Y todavía resulta más complicado transformar ese reconocimiento en un aumento en la demanda de nuestros servicios…

Godin lo resume así:

“En mi experiencia, la gente se obsesiona con los detalles tácticos antes de definir su estrategia. El resultado es que, cuando una táctica fracasa, empiezan a cuestionar la estrategia que, en realidad, no han definido”.

Primero la estrategia, después la táctica

Según hemos visto, lo más conveniente es que dediquemos el tiempo suficiente a establecer una estrategia -aquello que queremos conseguir, el lugar al que queremos llegar- para después pasar a definir las acciones tácticas que nos permitirán alcanzar el objetivo.

Si lo hacemos al revés, corremos el riesgo de malgastar nuestro tiempo y nuestro esfuerzo en acciones inconexas y desordenadas que seguramente no nos conducirán a ningún lugar. Y, después, por supuesto, tendremos que establecer la estrategia y, de nuevo, la táctica.

Un plan de actuación, por sencillo que sea, puede evitarnos estos problemas. Marca un objetivo, un plazo y unas acciones para conseguirlo. Después, revisa los resultados e introduce los cambios adecuados. Así es como conseguirás un marketing online más efectivo.

Puedes consultar el artículo When tactics drown out strategy, publicado por Seth Godin.

Churchill decía que “El éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperar“. Y para el emprendedor que quiera tener éxito esta debe una de las frases a recordar.

Hace tiempo comentábamos el caso de Manuel Jové Capellán:

Jové es uno de los hombres más ricos de España, con un patrimonio que asciende a 4.000 millones de euros y lo que más impresiona de su vida es su capacidad de salir del aparente “fracaso”.

Nació hace 66 años. Emigró a Alemania a trabajar y al cabo de pocos años, regresó para colaborar en la carpintería familiar. Montó dos empresas y quebró en dos ocasiones, hasta que finalmente edificó el imperio que tiene ahora.

En otras palabras, supo salir de la quiebra y salió fortalecido de la misma…

Para tener éxito se debe entender que nadie puede decir que no fracasa nunca o que fracasa pocas veces. El fracaso es algo que va ligado a la limitación de la condición humana, y lo normal es que todos los hombres lo constaten con frecuencia cada día.

Por eso, los que triunfan en la vida no es porque no fracasen nunca, o lo hagan muy pocas veces, sino porque han aprendido a superar esos pequeños y constantes fracasos que van surgiendo en la vida de todo hombre normal.

Resulta curioso pensar que un artículo que habla sobre éxito se centra en el fracaso pero lo cierto es que todo el mundo es susceptible de tener un resbalón y después, casi irónicamente, conseguir una gran victoria.

Convertirse en un emprendedor de éxito requiere aprender de los errores, reconocer fallos y volver a la pelea con fuerzas renovadas.

las mayores quince dificultades con las que se encuentra un empresario,  ordenadas, de mayor a menor:

  • El acceso a la financiación.
  • La ineficacia de la Administración Pública.
  • La corrupción.
  • La inestabilidad política.
  • El marco fiscal.
  • Las regulaciones laborales restrictivas.
  • Inadecuada formación de la mano de obra.
  • Suministros o infraestructuras inadecuadas.
  • Los tipos fiscales.
  • Pobre ética del trabajo en la mano de obra.
  • La inflación.
  • Las regulaciones en materia de control de cambios.
  • Inestabilidad gubernamental, golpes de estado.
  • Un defectuoso sistema público sanitario.
  • Crímenes y robos.

¿Alguno más (de carácter externo) que se os ocurra?, ¿qué os parecen las descritas?, ¿y su orden?

Vía | Abilene Blog

No hay peor ciego que el que no quiere ver. Muchas veces, por pereza o por comodidad, asumimos algunos planteamientos que no se ajustan a la realidad, y que pueden acabar perjudicando gravemente nuestra actividad profesional.

En Freelancefolder han intentado recopilar algunas de esas “mentiras” que los emprendedores nos tragamos para no complicarnos la vida ni el trabajo. Como siempre, hemos hecho una selección y hemos puesto de nuestra cosecha:

1. No necesito promocionar mi negocio: los clientes vendrán a mí

Sería muy bonito que los clientes se acercasen a ti en masa, atraídos por la fama de tus trabajos. Y que luego te siguiesen de forma obediente, como los ratones al flautista de Hamelin… Pero no sucede así.

Incluso si ahora mismo tienes muchos clientes, es posible que muchos de ellos desaparezcan de la noche a la mañana. Nadie te asegura que ellos vayan a seguir contigo. Por eso siempre hay que hacer un doble esfuerzo de marketing/promoción:

1. Retener a los clientes actuales: darles un buen servicio, mantener el contacto, ofrecerles nuevos proyectos a la conclusión del actual…

2. Buscar nuevos clientes: mantener actualizado el portfolio, usar casos de éxito de clientes, participar en blogs especializados, hacer networking, asistir a eventos profesionales…

No se trata de que insertes cuñas publicitarias en la radio. Los recursos de un emprendedor son limitados porque no hay dinero para la promoción, y sólo nos tenemos a nosotros mismos para hacer el trabajo (además, los proyectos son lo primero). Pero, así y todo, tenemos que dedicar un poco de tiempo a darnos a conocer. La buena noticia es que la Red nos proporciona herramientas rápidas y gratuitas.

2. Un proyecto de mucho dinero siempre es bueno

Los ceros a la derecha siempre resultan seductores. Pero no podemos olvidar que el dinero es sólo una de las variables. Es la que nos da de comer, es verdad, pero hay que ponerla en relación con las otras, especialmente con el alcance del proyecto y el tiempo que nos va a costar. Es decir, que si te ofrecen un proyecto por una cifra aparentemente jugosa, debes echar tus cuentas bien antes de aceptar.

Quizá descubras que te va a llevar un mes acabarlo, y que te obligará a renunciar a todos los demás trabajos. Por lo que es muy posible que, al final, esa cifra no sea nada jugosa…

3. A los clientes no les gusta que les hagan preguntas

Esta es una excelente excusa que solemos emplear para no molestarnos en hacer preguntas al cliente. ¿Por qué? Pues porque conocemos la pregunta, pero no la respuesta, y no sabemos adónde nos llevará. Esto genera incertidumbre. Solemos pensar:

“¿Y si hago esta pregunta y el cliente me responde que todo lo que yo había entendido es incorrecto, y que hay que darle la vuelta a todo el planteamiento? Mejor lo dejo pasar…”

La realidad es que para realizar bien el trabajo, el cliente y el profesional deben tener bien claros los objetivos finales. Deben estar “alineados”. Y eso sólo se consigue con una comunicación fluida. Es decir, planteando y respondiendo a las preguntas adecuadas. Hay que preguntar, y es mejor hacerlo cuanto antes.

También es verdad que algunas preguntas prescindibles, que sobran. Hay que saber distinguirlas. Un ejemplo:

Si eres diseñador, seguramente es fundamental que preguntes a tu cliente cuáles son los colores corporativos de la compañía.

Pero, una vez que sabes eso, no tiene sentido que le preguntes a cada paso: “¿aquí mejor verde o azul?”. Tú eres el experto. Te han contratado precisamente para que tú des la mejor respuesta. Y al plantearle todas esas disyuntivas al cliente, no le estás ayudando nada. Al revés: le estás haciendo un lío.

En resumen, las preguntas bien formuladas nunca molestan al cliente. Es una señal de que te preocupas por saber más para hacer mejor tu trabajo.

4. Todo el tiempo que paso consultando blogs es “networking”

Está muy bien que consultes a diario los blogs especializados en tu área profesional, e incluso otros de temática más general. Aprenderás mucho, y seguro que descubres tendencias, oportunidades de negocio, y nuevas herramientas y aplicaciones. Pero para que podamos considerar a eso networking hace falta que concurran, al menos, dos componentes: una estrategia y una participación activa.

Es decir, que si quieres utilizar todos los recursos de la Red para promocionar tu actividad y encontrar nuevos clientes, debes diseñar primero una estrategia, por sencilla que ésta sea. Debes definir qué es lo que quieres conseguir. Y luego debes diseñar también las intervenciones que vas a hacer para conseguirlo: dónde vas a participar, cómo, cada cuanto tiempo.

Ya sólo te falta medir los resultados y ajustar de nuevo la estrategia y las acciones.

Por cierto: es muy aconsejable que acotes el tiempo que vas a dedicar a la tarea de consultar blogs, porque puede acabar devorando el tiempo que tus proyectos necesitan. Aquí tienes unos consejos para organizar mejor tu trabajo.

5. Soy un experto, ya no necesito actualizar mis conocimientos

No importa cuánto sepas, siempre necesitarás saber un poco más. Antes, un zapatero aprendía su oficio y esos conocimientos le valían para toda la vida. Pero hace mucho que esto cambió. Si no te pones al día regularmente, pronto te quedarás desactualizado. Y es muy posible que los que vienen por detrás te den alcance, por muy larga que sea tu experiencia.

Ya sabes: el éxito del pasado no garantiza el éxito del futuro. Así que asigna un cierto tiempo de tu semana a ampliar conocimientos, probar nuevas herramientas, iniciar algún curso de formación, etc. Lo ideal es que consigas divertirte mientras aprendes. Entonces no te costará ningún esfuerzo.

¿Y tú qué opinas? ¿Cuáles son las “mentiras” que estás más dispuesto/a a tragarte?

Puedes consultar el artículo Seven Lies Freelancers Tell Themselves, publicado por Laura Spencer en FreelanceFolder.

8 Ago, 2009  |  Escrito por Camilo  |  Categoria: Productividad

La libertad supone responsabilidad. Por eso la mayor parte de los hombres la temen tanto.

- Bernald Shaw.

Esta frase va dedicada a los “quejicas“, los que echan la culpa a todos menos a ellos mismos, los que se quejan del atasco, de su jefe, del sueldo, de la vida… cuando realmente son libres de hacer lo que quieran y son los únicos responsables de su situación actual.

La mayoría de nosotros tenemos una serie de mitos asociados a la creatividad, que en muchos casos no se corresponden con la realidad (prejuicios). Entre otros podemos encontrar los siguientes:

Mito 1: La creatividad tiene mucho que ver con la inteligencia (entendida de forma clásica).

Realidad 1:  Los estudios demuestran que a partir de un CI razonable (120), no existe correlación entre inteligencia y creatividad. Es decir, una individuo con un CI de 170 no es necesariamente más creativo que otro con un CI de 120. Evidentemente se puede ser creativo con un CI inferior a 120, pero según parece algo menos…

estafa test de inteligencia[1]

Mito 2: Los jóvenes son más creativos que los mayores.

Realidad 2: Lo cierto es que la edad no es un buen indicador del potencial creativo de una persona. El problema de la edad es que la experiencia lleva a mucha gente a no salirse de lo establecido (conformismo) y a no ser capaz de arriesgar probando ideas que a priori parecen auténticas locuras. Pero realmente se puede ser creativo a cualquier edad.

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Mito 3: Las personas que corren altos niveles de riesgo en su vida son más creativas

Realidad 3: La habilidad para pensar de forma no tradicional es importante para la creatividad, pero para ser creativo no hace falta ser aficionado al paracaidismo, bucear entre tiburones, no ducharse de forma sistemática o teñirse el pelo de naranja.

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Mito 4: La creatividad sólo se produce en soledad.

Realidad 4: A lo largo del tiempo se han producidas numerosas innovaciones fruto de la colaboración entre personas con habilidades complementarias. Por lo tanto, la creatividad se puede producir en equipo; pero eso sí, no en todos los equipos…

trabajo_en_equipo[1]

Mito 5: La creatividad no se puede gestionar en las organizaciones.

Realidad 5: Los directivos son responsables de crear el contexto adecuado para que las personas desarrollen su creatividad. La creatividad no surge en todos los contextos.

motivacion[1]

Mito 6: Las personas más formadas son más creativas

Realidad 6: La formación no aumenta necesariamente la creatividad, es más, la formación que fomenta la lógica suele reprimir la creatividad.

munecos_clase[1]

¿Algún mito más sobre la creatividad que se os ocurra?

Por cierto, recordemos la frase de Hamel del post anterior: “La mayoría de los seres humanos somos creativos en alguna esfera de nuestra vida”.

Pero eso sí, somos más creativos cuando algo nos apasiona… No hay creatividad sin pasión.

Fuente | Jano 2.0.