Hacer crecer un negocio significa aumentar el número de clientes o la cantidad de  ventas.

Para ello, existen varias estrategias o formas de lograrlo, tales como, por ejemplo, crear nuevas promociones de ventas, capacitar al personal, mejorar los procesos productos, diseñar nuevos productos o rediseñar los que ya tenemos, ofrecer servicios extras, etc.

Pero lo que veremos a continuación son 6 de las principales formas de hacer crecer considerablemente un negocio, es decir, 6 de las principales formas de lograr un aumento significativo en la clientela o en las ventas.

1. Asociarse con otras empresas

Asociarse consiste en realizar alianzas con otras empresas con el fin de lograr un beneficio para ambas que de no ser a través de una asociación, no se podría obtener.

Estas alianzas podrían consistir, por ejemplo, en acuerdos para combinar recursos (por ejemplo, financieros, humanos, tecnológicos), combinar funciones (por ejemplo, procesos productivos, distribución de los productos), compartir información (por ejemplo, conocimiento del mercado), compartir canales de distribución o puntos de ventas, o clientela (por ejemplo, en el caso de que ambas empresas tengan diferentes tipos de productos, pero similar tipo de clientes, y ello nos permita ofrecer nuestros productos a sus clientes, y ella, sus productos a los nuestros), etc.

La idea de asociarse es buscar empresas del mismo tamaño que nosotros, y con similares aspiraciones de crecimiento que, de algún modo, a través de algún acuerdo, se pueda obtener una mayor rentabilidad para ambos, o una ventaja competitiva ante otras empresas rivales.

2. Atender nuevos tipos de consumidores

Atender nuevos tipos de consumidores significa orientar nuestros productos o servicios de tal manera que estén dirigidos a tipos de consumidores diferentes a los que ya estamos atendiendo, pero sin dejar de atender éstos últimos.

Por ejemplo, si nuestros productos o servicios están dedicados a personas de un determinado rango de edad y de un determinado nivel socioeconómico, podríamos optar por dirigirnos también a personas de otros rangos de edad y de otros niveles socioeconómicos.

Para ello, puede ser necesario crear nuevos bienes o servicios, o simplemente adaptar los productos que ya tenemos, de modo que también puedan satisfacer las necesidades o deseos de los otros tipos de consumidores.

3. Aumentar los puntos de ventas

Aumentar los puntos de ventas consiste en aumentar los lugares en donde podemos ofrecer o vender nuestros productos a los consumidores finales.

La idea de aumentar los puntos de ventas es ampliar nuestro mercado, y poder llegar a consumidores del mismo tipo al que estamos atendiendo, pero que estén en lugares en los que no eran distribuidos nuestros productos.

Para aumentar los puntos de ventas, podemos abrir nuevos locales, tiendas, sucursales o franquicias, podemos hacer uso de nuevos intermediarios o distribuidores, o podemos crear nuevos canales de ventas como, por ejemplo, la creación de una página web donde ofrezcamos y vendamos nuestros productos.

4. Buscar mercados externos

Exportar es una variación de la estrategia anterior, consiste en atender nuevos mercados, pero que estén en el extranjero.

Para poder exportar debemos buscar hacer contacto con intermediarios en el extranjero que quieran distribuir o vender nuestros productos, o buscar clientes que nos compren directamente.

La forma más sencilla de lograr ello es creando nuestra página web y promocionar nuestros productos en Internet; otra forma de empezar a exportar es participando en ferias internacionales.

Pero antes de ello debemos tener en cuenta que el primer requisito para poder exportar es contar con un producto de muy buena calidad.

5. Mejorar el servicio al cliente

Brindar un buen servicio al cliente es la forma más eficiente de hacer crecer un negocio. Consiste en brindar una buena atención, un trato amable, cumplir con los tratos y promesas, ofrecer una rápida atención, un trato personalizado, etc.

Para ello es necesario capacitar a todo nuestro personal, sobretodo aquél que tenga que interactuar constantemente con el cliente.

El brindar un buen servicio al cliente nos permite crecer, ya que no sólo logramos que el cliente vuelva a comprarnos o visitarnos, sino que también logramos que recomienden nuestros productos o servicios a otros consumidores.

6. Aumentar la publicidad

Por último, otra forma de hacer crecer un negocio es aumentando la inversión en publicidad, para lo cual no es necesario tener que gastar mucho dinero.

Para aumentar la publicidad podemos, por ejemplo, hacer uso de volantes, afiches, folletos, tarjetas, participar en ferias, crear una página web y hacer publicidad en Internet, dar obsequios con el nombre impreso de nuestra empresa, etc.

Pero siempre teniendo en cuenta que la mejor publicidad es la de boca a boca, que consiste en crear o brindar un producto o servicio de muy buena calidad, al punto que nos permita ser siempre recomendados por nuestros clientes.

En su libro “Rethink”, Nigel Barlow sostiene que para innovar hay que pensar de una forma diferente a la habitual, y nos propone unas cuantas claves para conseguirlo.  Según Barlow, hay dos tipos de personas en el mundo: los críticos, que se oponen a cualquier innovación, y los creadores, que buscan formas originales y novedosas de abordar los problemas. Lo más curioso es que una misma persona puede ser las dos cosas, según el momento y la actitud. ¿En qué grupo estás tú?

1. CRÍTICOS: La expresión preferida de los críticos cuando alguien propone una idea es: “Sí, pero…” Se distinguen porque juzgan las ideas incluso antes de haberlas escuchado por completo.

2. CREADORES: Los creadores son capaces de re-pensar, es decir, de pensar y abordar los problemas desde visiones y esquemas mentales diferentes a los habituales. Eso les permite ser originales. Su forma de pensar se caracteriza por fórmulas como: “¿Por qué no?” o “¿Y si…?”

Como hemos dicho, tú mismo puedes ser un crítico en una situación, y un creador en otra. En opinión de Barlow, lo mejor para innovar es que consigas desarrollar un hábito. Es decir, que adquieras la costumbre de pensar de una forma diferente. Estos consejos pueden ayudarte:

Consejos para pensar diferente

- Sé diferente. Distínguete de los demás. Piensa qué puedes hacer para conseguir que tu actividad profesional sea diferente a la de la competencia. Un poco de creatividad y otro poco de océanos azules puede venirte bien.

- Descubre qué es lo que piensas. Nos guste o no, todos percibimos la realidad a través de determinados esquemas mentales. Muchas veces resulta imposible abordar las cosas de manera diferente si no somos capaces de modificar esos modelos mentales. Lo primero de todo es detectar cuáles son. Ponte frente al espejo o, mejor aún, frente a un amigo/a, y saca a la luz tus creencias.

El ejemplo de las gafas es muy gráfico:

Si llevas gafas verdes, verás todo de color verde. Además, al cabo de un tiempo olvidarás que llevas las gafas puestas, y no sabrás por qué lo ves todo verde. Te parecerá algo natural. Del mismo modo, no somos conscientes de nuestras creencias, ni de los modelos mentales con los que operamos cada día.

- Intenta ser un creador y no un crítico. Una actitud abierta y positiva, con muchos “¿Y si probamos?” y muy pocos “Sí, pero…”, te permitirá descubrir ideas originales.

- Céntrate en lo positivo. La realidad siempre tiene dos caras. No se trata de cerrar los ojos ante la parte negativa, sino de concentrarse en las cosas positivas. El pesimismo bloquea las acciones. El optimismo es energía pura para crear.

- Asume que no lo sabes todo. Si crees que ya te lo sabes todo, que ya lo has visto todo y que nada te puede sorprender, es muy difícil que aprendas, y que seas capaz de crear algo nuevo.

- Disfruta con lo que haces. Seguro que ya te has dado cuenta: la gente que disfruta con su trabajo suele ser mucho más feliz. Así que busca tu camino. Porque si disfrutas con lo que haces, es mucho más fácil que descubras ideas y propuestas innovadoras. En cambio, si para ti el trabajo es un castigo, sólo verás problemas en todas partes, y nunca posibilidades.

- Descubre a la gente que NO piensa como tú. Si siempre estás con gente que piensa igual que tú, y sólo lees los periódicos que te reafirman en tus convicciones, es difícil que puedas adoptar nuevos puntos de vista. Descubre a la gente que piensa diferente a ti.

¿Has descubierto ya a qué grupo perteneces?

Te recomiendo que leas el artículo “Re-Think”, pensar de forma diferente. La propuesta de Nigel Barlow para el liderazgo en la Nueva Era, publicado por José Cabrera.

¿Cuántos tipos diferentes de profesionales freelance conoces? En FreelanceFolder han “encontrado” 10 perfiles muy reconocibles. ¿Con qué grupo te sientes más identificado? Lo más normal es que te veas reflejado no sólo en uno, sino en varios de estos perfiles. Aquí van:

1. El solitario

Un profesional que prefiere trabajar solo antes que integrado dentro de un equipo. No se trata de un ermitaño, ni de un ser asocial, sino de alguien que, simplemente, prefiere hacer las cosas casi siempre a su manera y a su propio ritmo.

2. El sociable

Todos los profesionales hacen networking de vez en cuando. Es una tarea necesaria. Pero es que el freelance sociable está presente en prácticamente TODOS los eventos, en TODAS las actividades, y en TODAS las redes sociales…

3. El que empieza a construir un imperio

Le reconocerás por la velocidad a la que consigue expandir su negocio. En cuestión de meses, ya está contratando a gente. Muy pronto pasa de profesional independiente a empresario.

4. Jefe de sí mismo

Para muchos freelance, lo más importante es tener el control de la situación; es decir, no tener un jefe por encima mandando y organizando el trabajo. Estos profesionales trabajan mucho mejor cuando reciben una simples directrices, y a partir de ahí pueden tomar todas las decisiones importantes.

5. Todo por la pasta

Los hay que se han hecho profesionales independientes para forrarse, porque así tienen la oportunidad de ganar más dinero que como asalariados. Su modus operandi es muy claro: si una actividad no les reporta suficientes beneficios, o si encuentran otra que les puede aportar más, no dudan un momento en cambiar.

6. Vida equilibrada

Este tipo de freelance considera que su calidad de vida es lo más importante, y por eso busca un equilibrio entre su vida laboral y personal/familiar. Valoran especialmente la posibilidad de trabajar desde donde ellos eligen, y la de definir sus propios horarios de actividad.

Llevar y recoger a los niños del colegio, ir a trotar un poco a media mañana, tomarse un café en una terraza, dormir una horita más y, por supuesto, ahorrarse el atasco de las mañanas. Todas éstas son cosas que los “freelance equilibrados” valoran mucho. ¡Y quién no!

7. Profesional consumado

Para ellos y ellas, la reputación lo es todo. Quieren ser conocidos por la calidad excepcional de su trabajo, y necesitan ser reconocidos por sus proyectos. Para ellos, un proyecto en el que el cliente no acabe plenamente satisfecho es un duro golpe.

De vez en cuando, estos profesionales se buscan en Google y en las redes sociales profesionales para comprobar que están bien posicionados y valorados.

8. Anti-corporativo

Hay gente que tiene auténtica “alergia” a las grandes empresas, y que busca siempre trabajar para personas, no para “estructuras”. Su condición de freelance les permite escapar de las estructuras empresariales, y les da la oportunidad de trabajar en proyectos más pequeños y humanos. Si pueden elegir, prefieren trabajar para otros profesionales independientes.

9. De paso

Siempre hay profesionales que están “de paso”, probando fortuna en el campo freelance. Puede que se hayan quedado sin trabajo. Puede que estén cansados de su anterior modo de vida, y que estén buscando uno nuevo. Algunos dejarán pronto su actividad como freelance. Otros se quedarán para siempre.

10. En retirada

Algunos profesionales llevan ya muchos años de actividad, y están pensando en tomarse la vida de otra manera, en vivir y trabajar al ritmo que ellos marcan. Por eso empiezan a ejercer como profesionales independientes. Algunos dan el salto para trabajar, al fin, en lo que de verdad les gusta. Otros están cansados de ajustarse a los horarios. Y muchos otros ya están hartos de aguantar a sus jefes…

Tu perfil es una suma de perfiles

Como hemos dicho antes, todos tenemos un poco de varios perfiles, aunque siempre hay uno predominante. Es interesante saber que podemos reforzar aquellas parte de nuestra personalidad que más nos gustan, o que más nos convienen para realizar nuestro trabajo. Primero debemos descubrir cómo somos y, después, debemos decidir hacia dónde queremos evolucionar.

Puedes leer el artículo original Ten Types of Freelancers, publicado por Laura Spencer en FreelanceFolder.

Por Albert Mora, fundador de Canal IP.

Dicen que la experiencia es un grado, así pues al haberlo vivido en carne propia, me siento razonablemente legitimado para formular esta modesta guía para asegurar un buen fracaso en el desarrollo de aplicaciones online. Fracasar en dicho objetivo, no es una tarea difícil, pero no debemos confiarnos ni dejar nada al azar, y sugiero al lector seguir escrupulosamente estos humildes consejos:

1) No hay nada como un buen comienzo, es por tanto vital olvidarnos de cualquier tipo de planificación, dejemos que las tareas fluyan libremente. Olvídate de cualquier modelo de negocio. Si no puedes evitar la tentación y haces cuatro números en un excel, sobrestima los ingresos y minimiza los gastos previstos.

2) Olvídate de estudiar si hay competencia similar a la aplicación que quieras desarrollar. Si no sabes en que sector centrar tu aplicación, elige uno donde haya mucha competencia, idealmente donde se ofrezcan de forma gradita aplicaciones similares a la tuya.

3) Si cuentas con un equipo de trabajo, ni se ocurra delimitar tareas y responsabilidades. El leitmotiv “del caos nace la creatividad” debe ser tu guía de trabajo.

4) No exijas nunca plazos de ejecución a los programadores que intervengan en el desarrollo. Deja que ellos se autorregulen y se concentren en los aspectos más superfluos del desarrollo.

5) Bajo ningún concepto establezcas objetivos intermedios en el desarrollo de la aplicación. Procura que nunca se vean avances a corto y medio plazo. Cuando no haya más remedio que empezar a ver versiones alpha o beta, cuanto más errores puedas reunir mejor. Idealmente pueden hacerte empezar el desarrollo nuevamente desde cero.

6) No pienses en los usuario, son los usarios quien deben pensar en ti. Mejor no utilizar betatesters, si no te queda mas remedio nunca hagas caso de sus consejos.

7) No te compliques la vida analizando aplicaciones parecidas a la tuya, y si lo hicieras procura tener menos funcionalidades que tus competidores.

8) No seas materialista, preguntarse de donde voy a obtener dinero con mi aplicación es de mentes estrechas. Si por el contrario, eres una persona obsesionada por la pasta, procura cobrar mucho más de lo que ofreces, tu nombre ya vale para justificarlo.

9) Bajo ninguna circunstancia hables con nadie de tu aplicación, no hagas publicidad, ni relaciones publicas, nada de notas de prensa, seo, entrevistas o tonterías parecidas. Si le interesa a alguien ya vendrá, porque tu lo vales.

Siguiendo escrupulosamente estos consejos hay una buena probabilidad de conseguir el denostado objetivo de fracasar. Aun así, las leyes caprichosas del azar pueden hacerte una mala jugada y que tu aplicación triunfe. Cúbrete ante esta eventualidad, subestima tus necesidades futuras de infraestructura y organización para por lo menos darse el gustazo de morir de éxito.

Los objetivos son resultados que una empresa pretende alcanzar, o situaciones hacia donde ésta pretende llegar.

Importancia de los objetivos

Establecer objetivos es esencial para el éxito de una empresa, éstos establecen un curso a seguir, y sirven como fuente de motivación para todos los miembros de la empresa.

Otras de las razones para establecer objetivos son:

  • permiten enfocar esfuerzos hacia una misma dirección.
  • sirven de guía para la formulación de estrategias.
  • sirven de guía para la asignación de recursos.
  • sirven de base para la realización de tareas o actividades.
  • permiten evaluar resultados, al comparar los resultados obtenidos con los objetivos propuestos y, de ese modo, medir la eficacia o productividad de la empresa, de cada área, de cada grupo o de cada trabajador.
  • generan coordinación, organización y control.
  • generan participación, compromiso y motivación; y, al alcanzarlos, generan un grado de satisfacción.
  • revelan prioridades.
  • producen sinergia.
  • disminuyen la incertidumbre.

Características de los objetivos

Los objetivos deben ser:

Medibles

Los objetivos deben ser mensurables, es decir, deben ser cuantitativos y estar ligados a un límite de tiempo. Por ejemplo, en vez del objetivo: “aumentar las ventas”, un objetivo medible sería: “aumentar las ventas mensuales en un 20%”. Sin embargo, es posible utilizar objetivos genéricos, pero siempre y cuando éstos estén acompañados de objetivos específicos o medibles que en conjunto, permitan alcanzar los genéricos.

Claros

Los objetivos deben tener una definición clara, entendible y precisa, no deben prestarse a confusiones ni dejar demasiados márgenes de interpretación.

Alcanzables

Los objetivos deben ser posibles de alcanzar, deben estar dentro de las posibilidades de la empresa, teniendo en cuenta la capacidad o recursos (humanos, financieros, tecnológicos, etc.) que ésta posea. Se debe tener en cuenta también la disponibilidad de tiempo necesario para cumplirlos.

Desafiantes

Deben ser retadores, pero realistas. No deben ser algo que de todas maneras sucederá, sino algo que signifique un desafió o un reto. Objetivos poco ambiciosos no son de mucha utilidad, aunque objetivos fáciles al principio pueden servir de estímulo para no abandonar el camino apenas éste se haya iniciado.

Realistas

Deben tener en cuenta las condiciones y circunstancias del entorno en donde se pretenden cumplir, por ejemplo, un objetivo poco realista sería aumentar de 10 a 1000 empleados en un mes. Los objetivos deben ser razonables, teniendo en cuenta el entorno, la capacidad y los recursos de la empresa.

Coherentes

Deben estar alineados y ser coherentes con otros objetivos, con la visión, la misión, las políticas, la cultura organizacional y valores de la empresa.

Tipos de objetivos

De acuerdo a su naturaleza, los objetivos se clasifican en:

a. Objetivos generales

Son expresiones genéricas, algunos ejemplos de objetivos generales o genéricos son:

  • ser el líder del mercado.
  • incrementar las ventas.
  • generar mayores utilidades.
  • obtener una mayor rentabilidad.
  • lograr una mayor participación en el mercado.
  • ser una marca líder en el mercado.
  • ser una marca reconocida por su variedad de diseños.
  • aumentar los activos.
  • sobrevivir.
  • crecer.

Dentro de los objetivos generales, se encuentra la visión de la empresa, que es el principal objetivo general que persigue una empresa.

b. Objetivos específicos

Son objetivos concretos necesarios para lograr los objetivos generales, están expresados en cantidad y tiempo, algunos ejemplos de objetivos específicos son:

  • aumentar las ventas mensuales en un 20%.
  • generar utilidades mensuales mayores a $20 000 a partir del próximo año.
  • obtener una rentabilidad anual del 25%.
  • lograr una participación de mercado del 20% para el segundo semestre.
  • producir un rendimiento anual del 14% sobre la inversión.
  • elevar la eficiencia de la producción en un 20% para el próximo mes.
  • vender 10 000 productos al finalizar el primer año.
  • triplicar la producción para fin de año.
  • adquirir 2 nuevas maquinarias para el segundo semestre.
  • abrir 3 tiendas para el primer trimestre del próximo año.

En ocasiones a los objetivos específicos se le conoce como “metas“.

De acuerdo al alcance del tiempo, los objetivos se pueden clasificar en:

a. Objetivos de largo plazo (Estratégicos)

Son objetivos a nivel de la organización, sirven para definir el rumbo de la empresa. Se hacen generalmente para un periodo de cinco años, y tres como mínimo. Cada objetivo estratégico requiere una serie de objetivos tácticos.

b. Objetivos de mediano plazo (Tácticos)

Son objetivos a nivel de áreas o departamentos, se establecen en función de los objetivos estratégicos. Se hacen generalmente para un periodo de uno a tres años. Cada objetivo táctico requiere una serie de objetivos operacionales.

c. Objetivos de corto plazo (Operacionales)

Son objetivos a nivel de operaciones, se establecen en función de los objetivos tácticos. Se hacen generalmente para un plazo no mayor de un año.

Recomendaciones sobre el uso de objetivos

Para finalizar veamos algunos consejos sobre el uso de objetivos:

  • se deben establecer objetivos generales, pero siempre y cuando éstos sirvan de referencia para establecer objetivos específicos. Establecer solamente objetivos generales, puede generar confusión y falta de conciencia de hacia dónde realmente se quiere llegar, siempre es necesario acompañarlos con objetivos específicos.
  • es necesario establecer objetivos para la empresa en general, para cada división o área, y para cada equipo de trabajo. Los objetivos para cada equipo se establecen en función de los objetivos de cada área, y los objetivos de cada área se formulan en función de los objetivos de la empresa.
  • los objetivos no deben ser estáticos, se debe tener la suficiente flexibilidad como para poder adaptarlos a los cambios inesperados que podrían suceder en el entorno, por ejemplo, los cambios repentinos en los gustos de los consumidores como producto de nuevas modas.
  • siempre se deben establecer prioridades, cumpliendo los objetivos en orden de importancia o urgencia.
  • y, por último, los objetivos deben ser conocidos por todos los niveles de la empresa, y siempre deben hacerse recordar permanentemente.

El manejo de objeciones consiste en la capacidad que tiene una persona para hacer frente a las objeciones que puede presentar un potencial cliente al momento de tratar de venderle un producto.

Un ejemplo de una objeción, puede ser cuando un potencial cliente nos dice que el producto que le estamos ofreciendo, lo ha visto en la competencia a un menor precio, o que no cuenta con una determinada característica que al le gustaría que tuviera.

Toda vez que intentemos vender nuestro producto, siempre existirán las objeciones, pues no existe el producto perfecto ante los ojos del consumidor.

Pueden haber objeciones:

  • al precio: cuando el cliente no reúne las exigencias de orden económico.
  • al producto: cuando el cliente se resiste a cambiar el producto o la marca que usualmente compra, el producto no está dentro de sus prioridades de compra, o el cliente no encuentra razones suficientes para realizar la comprar.
  • a la empresa: cuando el cliente no confía en el negocio o empresa al cual representamos.
  • al respaldo y soporte del producto: cuando no está conforme con los servicios de post venta que le ofrecemos.
  • al vendedor: cuando el cliente no confía en la persona que le ofrece el producto.

Todas estas objeciones son manejables, menos las referidas al vendedor, en donde lo único que nos queda es sustituir al vendedor en dicha relación.

Dentro de las objeciones podemos definir dos tipos:

  • dudas: se dan cuando el cliente da objeciones, pero aún así, está interesado en el producto o servicio.
  • excusas: se dan como pretexto para no realizar la compra, en ese caso debemos poner punto final a la presentación o entrevista de venta pues, en caso contrario, estaríamos perdiendo el tiempo.

Cómo lidiar con las objeciones

Ahora veamos algunos consejos y estrategias para hacer frente las posibles objeciones que pudieran surgir:

  • antes que nada debemos prepararnos bien, antes de presentar nuestro producto o entrevistarnos con el cliente, debemos conocer bien a nuestro producto, conocer sus puntos fuertes y débiles, tratar de prever las posibles objeciones que nos puedan hacer, y tener listas de antemano las posibles respuestas que podríamos brindar.
  • ante una objeción, debemos controlarnos y mantener la calma, nunca debemos polemizar ni discutir con el cliente, debemos recordar que una objeción no es una invitación a polemizar, sino que puede ser un reclamo vedado del cliente para que le brindemos más información.
  • ante una objeción, mantener siempre una actitud tranquila y de diálogo, sin perder la disposición de brindar mayor información, siempre procurando que el cliente gane confianza, para lograr ello, debemos sustituir el afán de vender por el deseo de servir al cliente.
  • ante una objeción, asentir la objeción, darle la razón al cliente, y luego revertir el comentario, buscando rápidamente una ventaja que pueda contrarrestar su argumento; o, en todo caso, asentir la objeción, y luego brindarle información sobre un nuevo aspecto, procurando que el cliente acepte la nueva propuesta.
  • hecha la objeción, podemos optar por pedirle al cliente más explicaciones, interrogarlo sobre el particular, procurando conocer sus razones; de ese modo, no sólo obtenemos información que nos permita adaptar la presentación o entrevista al cliente, sino que también, humanizamos la relación, pues demostramos interés por sus opiniones.
  • una estrategia ante una objeción puede ser demorar la respuesta, hay clientes que objetan desde el inicio del contacto sin contar con toda la información, en esos casos, podemos hacer un comentario como el siguiente: “su objeción es interesante, pero permítame explicarle algo que aún no le he comentado…”.
  • otra estrategia puede ser ignorar la objeción, aunque esta estrategia solo es válida cuando el cliente pretende ponernos en una situación ridícula para lucirse frente a sus compañeros, o cuando muestra una conducta y comentarios a todas luces groseros; en ese caso, debemos interrumpirles, y luego continuar con la presentación o explicación como si no hubiera tenido lugar su comentario.
  • y, por último, debemos ser amable por encima de las circunstancias, si se tuviera que negar algún comentario equivocado u ofensivo, debemos hacerlo cortésmente, y decirle al cliente que su opinión es respetable, pero quizá no compartida por otros clientes.
29 Jun, 2009  |  Escrito por Camilo  |  Categoria: Emprendedores

Como emprendedores o dueños de nuestro negocio, debemos tomar decisiones constantemente.

No importa el tipo de decisión que sea, una simple decisión bien tomada podría significar el éxito, mientras que otra simple decisión mal tomada podría significar el fracaso.

Por lo que siempre debemos procurar tomar buenas decisiones, no importa el tipo o tamaño de éstas.

Y para tomar buenas decisiones, veamos a continuación una lista de 7 consejos que nos pueden ayudar en ello:

1. Meditar bien cada decisión

Cada vez que tengamos que tomar una decisión, no importa el tipo o tamaño de ésta, debemos analizarla y meditarla bien.

Si se trata de decisiones importantes, debemos recabar una mayor información y tomarnos un mayor tiempo para poder analizarlas.

Pero si se trata de decisiones rutinarias, no debemos tomarnos demasiado tiempo, y tener la capacidad para analizar y tomar decisiones rápidamente. Siempre confiando en nuestro buen juicio, nuestra experiencia y en nuestros instintos.

2. Tener en cuenta las consecuencias futuras

Muchas veces se toma una decisión pensando sólo en las consecuencias que ésta podría generar en el corto plazo, y no se toman muy en cuenta las consecuencias que podría generar en el futuro.

Por ejemplo, se elige incursionar en un determinado tipo de negocio, pensando en los rápidos beneficios que podría generar, dejando de lado otras oportunidades que tal vez no brinden rápidos beneficios, pero que en el futuro, a diferencia del primer caso, presentan buenas posibilidades de convertirse en grandes negocios.

Por lo tanto, la recomendación es que al tomar una decisión, no sólo debemos tener en cuenta las consecuencias inmediatas, sino también todas las consecuencias futuras que podría generar el tomar la decisión.

3. Evitar el “parálisis por análisis”

Cada vez que tomemos una decisión, debemos analizar y meditarla bien, pero sin caer en el exceso, es decir, sin tratar de preverlo o planificarlo todo.

Debemos saber que al tomar una decisión, por más que tratemos de evitarlo, siempre habrá cierto riesgo de que las cosas no sucedan tal como se esperan.

Por lo tanto, debemos evitar tratar de controlarlo todo y, en ocasiones, no seguir alargando por más tiempo la toma de la decisión, asumir cierto riesgo, y tomarla de una vez.

4. Confiar en los propios instintos

Para tomar buenas decisiones, debemos confiar en nuestro buen juicio, en nuestra experiencia, pero sobre todo, en nuestros instintos de empresario.

Nunca debemos obviar a nuestros instintos, ellos nos dirán cuándo una decisión es la correcta, y nos alertará cuándo una decisión que estamos a punto de tomar, no es la indicada.

5. No tomar una decisión si no estamos convencidos

Si estamos por tomar una decisión, pero dentro de nosotros no estamos muy seguros de que es la decisión correcta, entonces no debemos tomarla por ningún motivo.

No debemos forzar las decisiones, si no estamos seguros de que vamos a tomar la decisión correcta, debemos tomarnos un mayor tiempo, recabar más información, y no tomar una decisión hasta que estemos completamente seguros de ella.

6. No tomar decisiones en base a emociones

Si tomamos una decisión cuando estamos apurados, preocupados, molestos, tensos o nerviosos; es muy probable que la decisión que tomemos sea errada.

Lo recomendable en estos casos, es no dejarse llevar por las emociones, esperar a recuperar la tranquilidad, y recién entonces tomar la decisión.

El estar tranquilos nos dará una mayor claridad y sabiduría para tomar la decisión correcta, y evitar cometer errores de los que más adelante podríamos arrepentirnos.

7. Delegar decisiones

En ocasiones, delegar decisiones puede tener tus ventajas: puede que nos permita disponer de un mayor tiempo para realizar otras cosas más importantes, puede que nos permita motivar al trabajador a quien le deleguemos la decisión, o puede que nos permita tener mejores resultados, por ejemplo, si la persona a quien le delegamos la decisión, cuenta con una mayor información o experiencia en el tema en cuestión.

Delegar una decisión puede ser una buena alternativa, pero antes de ello, debemos siempre asegurarnos de que no sea necesario de que seamos nosotros quien tomemos la decisión, y de que la persona a quien se la vamos a delegar, tenga la capacidad necesaria para poder tomarla.

29 Jun, 2009  |  Escrito por Camilo  |  Categoria: Emprendedores

Veamos a continuación algunos consejos que nos permitirán mejorar el desempeño del personal de nuestro negocio o empresa:

Hacerles saber qué se espera de ellos

Mientras mejor entiendan nuestros trabajadores qué es lo que se espera de ellos, mejor se desempeñarán en sus labores.

Debemos hacerles tener en bien en claro cuáles son sus funciones o tareas específicas, cuáles son los procedimientos que deben seguir, cuáles son las políticas que deben respetar, qué es aquello que pueden hacer, y aquello que no pueden hacer, cuáles son los objetivos que deben cumplir, cuáles son las cualidades que deben tener (honestidad, diligencia, puntualidad, capacidad para trabajar en equipo, etc.), etc.

Para hacerles saber qué es lo que se espera de ellos, podemos entregarles documentos, tales como reglamentos, manuales o procedimientos, con información sobre lo que deben y no deben hacer. Mientras más claros y específicos seamos al redactar estos documentos, mejores resultados tendremos.

Hacerles saber lo que se espera de ellos, también implica hacerles saber cuáles serían las consecuencias de un mal desempeño, ya sea un descuido en sus labores, una falta a las normas de la empresa, una violación de los valores, etc.

Hacerles saber qué pueden esperar de nosotros

A nuestros trabajadores debemos dejarles bien en claro qué es lo que esperamos de ellos, pero también debemos dejarles bien en claro qué es lo que ellos pueden esperar de nosotros a cambio.

Nuestro personal debe saber muy bien cómo es que se puede comunicar con nosotros, cómo nos puede hacer llegar sus consultas o sugerencias. Nuestros trabajadores deben tener bien en claro cuánto y cuándo se le paga, cómo es que pueden hacerse acreedores de bonos, cómo pueden obtener aumentos o ascensos, etc.

Trataros con equidad

A nuestros trabajadores debemos tratarlos con equidad y justicia, ya sea al momento de determinar su remuneración (la cual debe ser equitativa con los sueldos de sus compañeros, y con los de los trabajadores de la competencia), al momento de reconocer o recompensar sus desempeños o resultados obtenidos, al momento de incentivarlos o motivarlos, al momento de castigarlos, al momento de establecer políticas o reglamentos, o, simplemente, al momento de relacionarnos con ellos.

Tratar a nuestro personal con equidad evita que éste se pueda sentir injustamente tratado, y que se genere el descontento y, por tanto, una disminución en la productividad y la eficiencia.

Dar el ejemplo

Para lograr un buen desempeño en nuestro personal, nosotros debemos dar el ejemplo.

Nuestro personal nunca se desempeñará como queremos, si no ven ello reflejado en nuestra conducta de todos los días.

Las normas, reglas o políticas sobre lo que se puede o no hacer, se deben aplicar para todos por igual, incluyendo a nosotros.

Si le prohibimos hacer algo a nuestros trabajadores, y de pronto nos ven haciendo lo contrario, no sólo dejarán de hacernos caso, sino que poco a poco nos irán perdiendo el respeto como autoridad y como líderes.

Debemos dar buenos ejemplos, de modo que los trabajadores nos sigan, y evitar dar malos ejemplos, de modo que evitemos que los imiten.

Retroalimentación

Hacer una retroalimentación consiste en evaluar el desempeño del personal, señalar sus faltas, errores o bajo rendimiento, y proponer mejoras y soluciones.

Para ello podemos establecer reuniones periódicas con cada trabajador, en donde evaluemos junto con él, su desempeño laboral, comparando su real desempeño con el esperado y, en caso de no haber cumplido las expectativas, hacerle notar sus faltas o bajo rendimiento, y señalarle en qué aspectos debe mejorar.

Esta evaluación del desempeño, nos permite lograr que el trabajador sea consciente de que le hacemos un seguimiento constantemente, nos permite hacerle notar sus faltas o errores, y nos permite motivarlo para que los superen.

Motivarlos

Y, por último, la forma más común de mejorar el desempeño del personal, es motivándolo constantemente.

Para ello podemos utilizar diferentes técnicas de motivación, tales como delegarles a nuestros trabajadores una mayor autoridad, darles mayores responsabilidades, otorgarles nuevas funciones, elogiar o recompensar sus logros obtenidos, brindarles buenas condiciones de trabajo, ofrecerles un buen clima laboral, y asignarles una buena remuneración, que vaya de acuerdo a la real capacidad y recursos del trabajador.

28 Jun, 2009  |  Escrito por Camilo  |  Categoria: Emprendedores, Productividad

El saldo neto de los autónomos afiliados a la Seguridad Social ha descendido en un 1,94% en el primer trimestre. Se han quedado en el camino 64.135 trabajadores autónomos. Esta sangría de empresas hay que pararla ya.

Para que nos hagamos una idea, en todo el año 2008 el saldo neto descendió en 85.219 autónomos. En el primer trimestre, se ha materializado el 75,25% de esta cifra. ¿No vamos a dejar tirados a los autónomos?. Pues vamos a actuar con urgencia porque los datos dicen lo contrario.

Ya se aventuraban unas perspectivas pesimistas para este ejercicio pero la verdad que la caida ha sido brutal este trimestre. Por sacar alguna lectura positiva, sólo se me ocurre que estas bajas se han suavizado entre febrero y marzo, pero es una destrucción de empresas que es insostenible aún manteniendo la tendencia de estos dos últimos meses.

Tiene que ser una prioridad por parte del Ejecutivo para estos datos. No nos vale con palabras que suenen a música celestial y tampoco sirve que ser comiencen a tomar medidas estructurales tarde.

Cada día que ha pasado desde primeros de año, han dejado su actividad 713 autónomos. El régimen general no pinta mejor, pero parte de los trabajadores que ya están en desempleo, trabajan con muchos de estos autónomos.

O espabilamos de verdad o esto se nos va a ir de las manos. No quiero ser pesimista, pero las cifras son las cifras y no veo medidas ni soluciones para que esto mejore. En fín, sigamos trabajando, los que todavía tenemos donde hacerlo.

Vía | Seguridad Social – Estadísticas afiliación

En Freelanceswitch me he encontrado una lista de las 10 señales que te harán deducir que cobras demasiado poco por tu trabajos, es algo viejo pero no había tenido la oportunidad de leerlo y me hizo bastante gracia.

  1. El cliente confunde tu coste diario con tu coste en horas
  2. Cada propuesta presentada es un trabajo conseguido
  3. Aunque trabajes 80 horas semanales con tu nivel de ingresos puedes pedir ayudas del gobierno
  4. Cuando hablas del precio tus clientes siempre te preguntan donde está el truco
  5. Lo clientes no te pagan por transferencia, directamente sacan el dinero de la cartera o del bolsillo para pagarte en metálico
  6. Otros freelance te envían mails diciendo lo mucho que te odian
  7. Tus clientes anteriores ya ni te preguntan lo que va a costar hacer una cosa, simplemente te piden que la hagas.
  8. No te vas nunca del trabajo, aunque sobrevivas comiendo comida basura en dos minutos
  9. Tu hermano de doce años gana más dinero que tu
  10. Pero la señal inequívoca de que tus precios son regalados es cuando empiezan a llamarte las empresa de la India para subcontratarte,