19 Ago, 2009  |  Escrito por Camilo  |  Categoria: Emprendedores, Productividad

Si caminas sin mirar al suelo, es muy posible que tropieces. Si caminas sin levantar la vista del suelo, es imposible que llegues al lugar al que realmente quieres llegar.

Algo parecido sucede cuando intentas promocionar tu negocio y conseguir nuevos clientes utilizando las diferentes herramientas online disponibles: no debes confundir cada paso que das -cada acción concreta que emprendes- con el objetivo final que quieres conseguir. O lo que es lo mismo, debes conjugar con inteligencia la táctica y la estrategia.

La diferencia entre táctica y estrategia

La táctica y la estrategia son dos conceptos diferentes que conviene no confundir, ya que ambos se encuentran a un nivel diferente.

La táctica es la acción que realizamos para conseguir un resultado concreto en un momento determinado. Por ejemplo, redactar un post para mostrar a la comunidad nuestro conocimiento experto sobre un tema, una herramienta o una tecnología.

En cambio, la estrategia se sitúa en un nivel superior, ya que está centrada en la consecución de objetivos más a largo plazo. Siguiendo con el mismo ejemplo, la estrategia consistiría en trazar un plan para conseguir llegar a nuevos clientes a través de la publicación de posts en diferentes blogs especializados.

El plan. Una de las diferencias clave es que la estrategia exige marcarse unos objetivos y un plazo de cumplimiento, de modo que pasado ese tiempo podemos medir los resultados e introducir los cambios y mejoras necesarios.

Ganar la batalla y perder la guerra es posible. En el ámbito militar -origen de estos términos- la táctica podría hacernos ganar o perder una batalla, mientras que la estrategia nos llevaría a ganar o perder una guerra. El hecho es que podrías llevar a cabo una o varias acciones de éxito, pero eso no significa que consigas el objetivo final que te has planteado. Y viceversa.

El peligro de que la táctica arruine nuestra estrategia

La presencia de las nuevas herramientas (blogs, Twitter, redes sociales, etc.) nos proporciona una gran capacidad de comunicación a bajo coste: lo único que necesitamos es dedicar un poco de tiempo a nuestra actividad de marketing online. Pero, según señala Seth Godin, esta facilidad de uso hace que muchas veces nos concentremos en la táctica, y dejemos de lado la estrategia.

¿Por qué? Muy sencillo: porque la táctica funciona “de inmediato”, mientras que la estrategia implica un alto riesgo de fracaso. Un ejemplo muy sencillo: si decides publicar un post, basta con que lo publiques para cumplir tu objetivo. El algo realmente satisfactorio: querías hacerlo y ya lo has hecho.

Sin embargo, la estrategia establece objetivos más ambiciosos, y más a largo plazo. Y eso no es tan fácil de conseguir. Por eso nos asusta. No es fácil que esa serie de posts publicados se traduzca en un mayor reconocimiento por parte de la comunidad y de nuestros clientes potenciales. Y todavía resulta más complicado transformar ese reconocimiento en un aumento en la demanda de nuestros servicios…

Godin lo resume así:

“En mi experiencia, la gente se obsesiona con los detalles tácticos antes de definir su estrategia. El resultado es que, cuando una táctica fracasa, empiezan a cuestionar la estrategia que, en realidad, no han definido”.

Primero la estrategia, después la táctica

Según hemos visto, lo más conveniente es que dediquemos el tiempo suficiente a establecer una estrategia -aquello que queremos conseguir, el lugar al que queremos llegar- para después pasar a definir las acciones tácticas que nos permitirán alcanzar el objetivo.

Si lo hacemos al revés, corremos el riesgo de malgastar nuestro tiempo y nuestro esfuerzo en acciones inconexas y desordenadas que seguramente no nos conducirán a ningún lugar. Y, después, por supuesto, tendremos que establecer la estrategia y, de nuevo, la táctica.

Un plan de actuación, por sencillo que sea, puede evitarnos estos problemas. Marca un objetivo, un plazo y unas acciones para conseguirlo. Después, revisa los resultados e introduce los cambios adecuados. Así es como conseguirás un marketing online más efectivo.

Puedes consultar el artículo When tactics drown out strategy, publicado por Seth Godin.

8 Ago, 2009  |  Escrito por Camilo  |  Categoria: Productividad

La libertad supone responsabilidad. Por eso la mayor parte de los hombres la temen tanto.

- Bernald Shaw.

Esta frase va dedicada a los “quejicas“, los que echan la culpa a todos menos a ellos mismos, los que se quejan del atasco, de su jefe, del sueldo, de la vida… cuando realmente son libres de hacer lo que quieran y son los únicos responsables de su situación actual.

La mayoría de nosotros tenemos una serie de mitos asociados a la creatividad, que en muchos casos no se corresponden con la realidad (prejuicios). Entre otros podemos encontrar los siguientes:

Mito 1: La creatividad tiene mucho que ver con la inteligencia (entendida de forma clásica).

Realidad 1:  Los estudios demuestran que a partir de un CI razonable (120), no existe correlación entre inteligencia y creatividad. Es decir, una individuo con un CI de 170 no es necesariamente más creativo que otro con un CI de 120. Evidentemente se puede ser creativo con un CI inferior a 120, pero según parece algo menos…

estafa test de inteligencia[1]

Mito 2: Los jóvenes son más creativos que los mayores.

Realidad 2: Lo cierto es que la edad no es un buen indicador del potencial creativo de una persona. El problema de la edad es que la experiencia lleva a mucha gente a no salirse de lo establecido (conformismo) y a no ser capaz de arriesgar probando ideas que a priori parecen auténticas locuras. Pero realmente se puede ser creativo a cualquier edad.

tercera-edad2[1]

Mito 3: Las personas que corren altos niveles de riesgo en su vida son más creativas

Realidad 3: La habilidad para pensar de forma no tradicional es importante para la creatividad, pero para ser creativo no hace falta ser aficionado al paracaidismo, bucear entre tiburones, no ducharse de forma sistemática o teñirse el pelo de naranja.

buceo-tiburon-en-bahamas[1]

Mito 4: La creatividad sólo se produce en soledad.

Realidad 4: A lo largo del tiempo se han producidas numerosas innovaciones fruto de la colaboración entre personas con habilidades complementarias. Por lo tanto, la creatividad se puede producir en equipo; pero eso sí, no en todos los equipos…

trabajo_en_equipo[1]

Mito 5: La creatividad no se puede gestionar en las organizaciones.

Realidad 5: Los directivos son responsables de crear el contexto adecuado para que las personas desarrollen su creatividad. La creatividad no surge en todos los contextos.

motivacion[1]

Mito 6: Las personas más formadas son más creativas

Realidad 6: La formación no aumenta necesariamente la creatividad, es más, la formación que fomenta la lógica suele reprimir la creatividad.

munecos_clase[1]

¿Algún mito más sobre la creatividad que se os ocurra?

Por cierto, recordemos la frase de Hamel del post anterior: “La mayoría de los seres humanos somos creativos en alguna esfera de nuestra vida”.

Pero eso sí, somos más creativos cuando algo nos apasiona… No hay creatividad sin pasión.

Fuente | Jano 2.0.

¿Te gustaría sacarle el máximo partido a tus negociaciones? ¿Quieres saber cómo desbloquear una situación enquistada? Te proponemos “4 reglas de oro” que te ayudarán a conseguirlo. Las podemos resumir así: preparación, paciencia, flexibilidad, y convencimiento. Vamos a verlo en detalle:

Vivir en sociedad es negociar

El trabajo, como la vida en sociedad, es una negociación constante con los demás. Normalmente, la negociación es muy rápida y no requiere demasiado esfuerzo: ambas partes ceden un poco en sus pretensiones y así consiguen llegar a un acuerdo beneficioso para todos. Se trata de encontrar un equilibrio: una de las partes cede un poco más en un aspecto, pero encuentra una contrapartida en otro, o incluso se ve compensada en una negociación posterior.

El esquema podría ser el siguiente:

-¿Te apetece ir al cine?
-Bien, pero prefiero que sea una comedia.
-¿Qué te parece Con faldas y a lo loco?
-Perfecto. A mí me viene mejor la última sesión.
-De acuerdo. ¿Quedamos en los cines Odeón a las 22.00 horas?
-Muy bien. Intentaré llegar puntual.
-A ver si es verdad… Nos vemos.

Hasta aquí, todo resulta bastante sencillo. Las dos partes se conocen, y comparten gustos y objetivos. Han llegado a un acuerdo satisfactorio enseguida.

Negociar “frente a frente”

Pero no siempre resulta tan fácil, mucho menos en el campo profesional, donde lo que está en juego es nuestro trabajo y nuestro sustento. Hay ocasiones en las que no nos queda más remedio que sentarnos en una mesa, frente a frente, para dirimir nuestras diferencias. Por ejemplo: para fijar el alcance de un proyecto, las tarifas, los términos del contrato, o simplemente para adoptar un diseño o una estrategia de actuación.

Lo ideal es que la negociación fluya: que las dos partes expongan sus expectativas con claridad y lleguen a un acuerdo en seguida. Pero por si eso no sucede, es mejor tener un plan B: te proponemos 4 consejos que pueden resultarte muy útiles:

1. Haz los deberes antes de sentarte a negociar

Prepárate antes de la reunión. Ponte en la piel de la otra parte: piensa en cuáles son sus circunstancias de partida, qué es lo que busca, qué necesita, cuáles son sus intereses… Intenta anticipar cuáles serán sus propuestas, y reflexiona sobre cuáles serían las respuestas más adecuadas.

2. Paciencia: mantén tu posición inicial hasta que descubras qué es lo que quiere la otra parte

Conviene tener un poco de paciencia para ir descubriendo, conforme avanza la negociación, qué es lo que la otra parte busca. No tiene sentido que renuncies a tus posiciones iniciales hasta que no sepas con certeza qué es lo que la otra parte pide.

Una conversación es una gran fuente de conocimiento que te permitirá aprender muchas cosas que antes no sabías. Presta atención y obtendrás información valiosa para tomar la decisión más adecuada.

3. Flexibilidad: cuando la situación se atasca, mueve las variables o introduce un nuevo elemento

Cuando las negociaciones son “a cara de perro”, casi siempre llegamos a un punto en el que ninguna de las dos partes está dispuesta a moverse ni un milímetro. El atasco no conduce a ninguna parte, y seguro que no puedes pasarte todo el día discutiendo. Así que, si la posición alcanzada no te convence, puedes probar a “reajustar las variables”. Es decir, puedes ceder en algún aspecto que no resulte crucial para ti, y que te permita conseguir una contrapartida interesante.

Unos ejemplos:

Si el cliente no está dispuesto a pagar más de X, puedes aceptar ese precio a cambio de que reduzca el alcance del trabajo contemplado (de 100 a 80 páginas, pongamos por caso).

Si el cliente marca una fecha de entrega como inamovible, puedes aceptar a cambio de aumentar tu tarifa de forma sustanciosa.

También puedes intentar lo que algunos llaman “cambio de moneda”, que consiste en introducir un elemento nuevo en la negociación. Unos ejemplos:

Si vas a comprarte un coche, y llega un momento en el que el concesionario no está dispuesto a bajar más el precio, puedes introducir un elemento nuevo en la negociación. Por ejemplo, tu coche antiguo.

Si el cliente no está dispuesto a pagar más de X, tú puedes aceptar el precio a cambio de que te garantice una ampliación del proyecto; o puedes introducir un servicio de mantenimiento que te dé margen para obtener más ingresos.

Con un poco de imaginación y creatividad, siempre puedes encontrar alternativas. Eso sí, te interesa acudir a la negociación con las ideas ya preparadas, porque improvisar siempre resulta más complicado.

4. Cierra el trato sólo si estás convencido

No todas las negociaciones deben acabar en un acuerdo. Y, desde luego, no todas lo hacen a la primera.

Expresa tu posición. Es evidente que todo dependerá mucho de tus circunstancias, de la urgencia que tengas por conseguir trabajo, por acceder a un cliente nuevo, etc. Pero si no lo tienes claro, quizá es mejor que, de forma respetuosa, se lo expliques a la otra parte:

“Lo siento, pero ésta es mi última oferta; a partir de aquí, no me sale rentable hacerlo”.

Nunca dejes cerrada la puerta. Es posible que el cliente se lo piense y contacte de nuevo contigo un poco más adelante.

Decir no. Hay ocasiones en las que es mejor dejar que el cliente se marche. No tiene sentido comprometerse con un proyecto que sabes que no vas a poder realizar, o que te va a suponer un gran esfuerzo y no te va a proporcionar beneficios.

¿Algún consejo que te haya resultado útil en tus negociaciones dentro o fuera del trabajo?

Puedes consultar el artículo Four Rules for Effective Negotiations, publicado por Anthony Tjan en Harvard Business.

30 Jul, 2009  |  Escrito por Camilo  |  Categoria: Productividad

En el blog Sales Machine propusieron a sus lectores una encuesta acerca del mejor momento para llamar en frío (a contactos que no nos conocen previamente).

Su teoría es que el momento elegido para llamar puede ser tan importante como la técnica, y que los vendedores suelen tener ideas preconcebidas erroneas acerca de los mejores momentos para llamar.

Así por ejemplo, ante la pregunta ¿cuál es el mejor día de la semana para llamar en frío?, la mayoría (42%) eligió el martes. Sin embargo según se cuenta en el artículo, un reciente estudio de la Kellogg School of Management examinó la efectividad de más de un millón de llamadas realizadas por cientos de vendedores profesionales de más de 40 compañías y descubrió que realmente es el jueves el mejor día para contactar con desconocidos.

Con esto de la crisis, se implementan soluciones que moverían a la risa de no ser tan serio el problema.

Las tiendas American Apparel, especializada en la venta de ropa y accesorios para gente “double A” en vista de que agosto está a la vuelta de la esquina, la mejor temporada de venta para este tipo de negocio, y dado que las ventas no han estado bien, ha decidido, de manos de su CEO, disminuir costos y aumentar la productividad despidiendo a los feos.

Si, así como lo lee. La tienda  que tiene sucursales en casi todo el mundo, tiene en mente combatir la crisis despidiendo a los trabajadores poco atractivos. Según un email que se filtró a la prensa el CEO de las tiendas, conminaba a los gerentes a que le enviaran fotos de los empleados para así el poder decidir cuales no cumplían con los requisitos mínimos para seguir dentro de la empresa.

Por supuesto que a este CEO ya se le tilda de loco, y es muy probable que en el futuro le lluevan miles de demandas por discriminación basada en la apariencia. Sin embargo, mientras ese día llega los gerentes siguen enviando las fotos del personal para que sean juzgadas por Dov Charney, que así se llama este juez de la belleza física, por temor a perder el empleo.

Pero antes de que llegue la hora marcada, los empleados que no hayan pasado el escrutinio de Dov, pero que su ética de trabajo cumple con el standard, estarán bajo estricta observación para al menor descuido, quedar cesante.

Por cierto el inquisidor, a juzgar por la foto, no es precisamente Brad Pitt.

Puede leer la noticia completa pulsando aquí

Todos inventamos excusas.

Pero el éxito es de aquellos que pueden matar las excusas como a los miserables gusanos que son.

Estoy demasiado cansado. No tengo tiempo. No me siento motivado. Prefiero no hacer nada. No tengo el dinero, equipos, espacio. No puedo porque …

Todos inventamos excusas. A continuación: cómo acabar con ellas.

  1. Ver lo positivo. Las excusas se suelen inventar porque ya no tenemos ganas de hacer algo, estamos acentuando lo negativo. En su lugar enfócate en lo divertido de las cosas, en la felicidad que hay en ellas. Mantén una actitud positiva, o nunca podrás con las excusas.
  2. Asume la responsabilidad. Las excusas son formas de esquivar la responsabilidad. Si no tenemos el tiempo, dinero, equipo, etc, entonces no es culpa nuestra, ¿verdad? Incorrecto. Asume la responsabilidad y encuentra la solución.
  3. Encontrar una solución. Para cada problema hay una solución. ¿No tienes tiempo? Empieza con sólo 5-10 minutos. Encuentra el tiempo. Despierta antes. Hazlo durante el almuerzo. ¿No tienes gimnasio? Haz ejercicios en casa o en la oficina. ¿No tienes energía? Hazlo cuando se tienen los niveles más elevados de energía. Eres inteligente. Averigua la solución.
  4. Consulta tu objetivo. Esta es tu motivación, tu razón para hacerlo. Claro, podrías sentarte en el sofá, pero si piensas acerca de porqué deseas realmente conseguir una meta, te motivarás. Visualiza ese objetivo y empieza.
  5. Rinde cuentas. Ten un mentor fuera del trabajo, un socio de proyecto, un equipo, alguien a quien informar. Si tienes que cumplir con un entrenador o compañero, es más probable que hagas algo.
  6. Sigue adelante y encuentra tus excusas. Entonces, hazlo de todos modos.
  7. Mira este vídeo (en inglés). A continuación, ve y hazlo.

Artículo original de Leo Babauta en Zen Habits: How to Kill Your Excuses. Traducción: Jesús Pérez Serna.

28 Jun, 2009  |  Escrito por Camilo  |  Categoria: Emprendedores, Productividad

El saldo neto de los autónomos afiliados a la Seguridad Social ha descendido en un 1,94% en el primer trimestre. Se han quedado en el camino 64.135 trabajadores autónomos. Esta sangría de empresas hay que pararla ya.

Para que nos hagamos una idea, en todo el año 2008 el saldo neto descendió en 85.219 autónomos. En el primer trimestre, se ha materializado el 75,25% de esta cifra. ¿No vamos a dejar tirados a los autónomos?. Pues vamos a actuar con urgencia porque los datos dicen lo contrario.

Ya se aventuraban unas perspectivas pesimistas para este ejercicio pero la verdad que la caida ha sido brutal este trimestre. Por sacar alguna lectura positiva, sólo se me ocurre que estas bajas se han suavizado entre febrero y marzo, pero es una destrucción de empresas que es insostenible aún manteniendo la tendencia de estos dos últimos meses.

Tiene que ser una prioridad por parte del Ejecutivo para estos datos. No nos vale con palabras que suenen a música celestial y tampoco sirve que ser comiencen a tomar medidas estructurales tarde.

Cada día que ha pasado desde primeros de año, han dejado su actividad 713 autónomos. El régimen general no pinta mejor, pero parte de los trabajadores que ya están en desempleo, trabajan con muchos de estos autónomos.

O espabilamos de verdad o esto se nos va a ir de las manos. No quiero ser pesimista, pero las cifras son las cifras y no veo medidas ni soluciones para que esto mejore. En fín, sigamos trabajando, los que todavía tenemos donde hacerlo.

Vía | Seguridad Social – Estadísticas afiliación

28 Jun, 2009  |  Escrito por Camilo  |  Categoria: Emprendedores, Productividad

No hay duda: la crítica hiere. Pero no importa lo que hagamos en la vida, siempre estamos expuestos a la posibilidad de que se nos juzgue desfavorablemente. Incluso si usted hace las del avestruz, si trata de permanecer sin mucha exposición, evitando toda confrontación, usted siempre tendrá que tomar decisiones –pequeñas tal vez pero decisiones en fin—con las cuales no todos van a estar de acuerdo.

Así que, como vamos a recibir críticas no importa lo que hagamos, nos conviene mirar más de cerca este omnipresente fenómeno de las relaciones interpersonales, para ver cómo podemos manejarlo mejor y, si es posible, sacarle beneficios.

La crítica es la preferencia personal de la otra persona.

Independientemente de lo que usted haga, siempre habrá alguien a quien no le gustará. Así que aceptemos que las personas a nuestro alrededor tienen diferentes preferencias, intereses, trasfondos, gustos, experiencias y expectativas. No podremos complacer siempre a todo el mundo.

No lo tome personal.

Esto es más fácil decirlo que ponerlo en práctica. Apenas sentimos que nos critican, nos ponemos a la defensiva, ¿verdad? Comenzamos a pensar que es le caemos mal y que está atacándonos como persona. Sin embargo, quien critica por lo general no está tratando de de probar que usted no tiene valor como persona.

Lo que está haciendo es revelando su desacuerdo con su idea o la forma en que usted hizo la tarea. Bueno, tienen derecho a tener su opinión. Sin embargo, es usted, muy en el fondo, quien puede decidir si los comentarios de esa persona van a molestarlo o no. Recuerde: nadie puede hacerle daño a usted con lo que dice, si usted mentalmente no lo permite.

Intente aprender.

Trate de encontrar algún nivel de verdad en la crítica, aunque sea sólo un poquito. Usualmente hay una buena cantidad de verdad en los comentarios críticos. Puede que la persona no tenga mucho tacto para decirle las cosas, o que sus comentarios sean exagerados, pero siempre habrá cierta cantidad de verdad de la cual usted puede aprender.

Es tarea suya encontrar esa verdad y aprovecharla. Por ejemplo, suponga que su superior le critica diciéndole que usted “nunca llega a tiempo a nada”. A pesar de que la afirmación no sea totalmente correcta, siempre debería considerar en qué formas, si es que las hay, podría mejorar su puntualidad.

No ataques a quien te critica.

Si usted responde—tal vez sin pensarlo bien—con un ataque, es muy posible que, ahora sí, la otra persona se ponga a la defensiva contra usted, como persona. Tampoco es muy saludable aquello de que “cada cosa se toma de quien venga” (o sea, considerar la fuente de la crítica).

Incluso en el caso de que alguien sea poco confiable, o que, por la razón que sea, usted no se lleve muy bien con ella, eso no significa que sus comentarios siempre carecerán complemente de méritos.

Así que resístase a la tentación de ponerse a discutir con el crítico. Aunque es una reacción natural en el ser humano tratar de probar que usted tiene razón y que la otra persona está equivocada, esto generalmente no lo llevará a ninguna parte.

Por supuesto que llegan momentos cuando es oportuno dejar establecido que usted no tolerará comentarios salidos de tono o abusivos contra su persona y que usted merece ser tratado con respeto. Pero generalmente no es ese el mejor camino. Así que use su sentido común.

La mayoría de las personas se enfocan solo en lo negativo ¡aceptalo!

La persona que critica raramente tiende a dar una evaluación objetiva y completa. Generalmente se enfoca sólo en lo negativo, aunque haya mucho de positivo que pueda decirse.

Reconozca que alguna gente no cree realmente que sea necesario decirle a usted lo que hizo bien. Por lo tanto, sólo se enfocan en “ayudarlo” a usted, que para ellos significa “corregirlo”.

Tenga presente también que los comentarios duros y las críticas con “golpes bajos”, generalmente provienen de personas que están insatisfechas con ellas mismas, que son infelices o inseguras. Sin embargo, como dijimos antes, aún de ese tipo de gente podemos aprender.

Aprovechala para mejorar.

Si usted escucha la misma crítica venir de diferentes personas repetidamente, o si últimamente la cantidad de crítica se ha incrementado, es mejor que se detenga un momento y piense que tal vez ello no sea obra de la casualidad sino de la causalidad (causa y efecto).

Si escucha la crítica repetidamente, puede que sus críticos tengan razón y que sea hora de que usted se haga una sincera evaluación en ese punto. Así que, aproveche la crítica para mejorar.

Recuerde: no todo el mundo estará siempre de acuerdo con usted, ni gustará de las cosas que usted haga. Pero no permita que la crítica lo deje paralizado.

Acepte la crítica como un fenómeno social de necesaria retroalimentación, y aprenda de ella. Y usted, enfóquese mejor en dar retroalimentación, y olvídese de dar eso que llaman “crítica constructiva”.

En ese sentido, hoy te comparto algunos consejos que te ayudarán a mejorar tu negocio y que si los pones en práctica en 30 días podrías estar disfrutando mejores resultado.

Es muy común que como emprendedor cuando estás inmerso en el que-hacer diario de las actividades de tu negocio te “diluyas” sin darte cuenta en un sin fin de actividades que muchas veces no inciden ni contribuyen a los resultados económicos que esperas de tu empresa.

Por esa razón estos 30 consejos pretenden ayudarte a visualizar áreas importantes que no puedes darte el lujo de descuidar:

  • día 1: Decide con firmeza la clase de emprendedor que deseas ser: exitoso o mediocre. Tu actitud es una decisión fundamental para el todo de tu negocio.
  • día 2: Haz un compromiso contigo mismo. Luego de evaluar tu actitud, comprométete y revisa tus metas, tus sueños y motivaciones para hacer lo que haces.
  • día 3: Evalúa tu presupuesto mensual. Revisa cuidadosamente tus gastos fijos y variables y recorta todo gasto innecesario que no contribuya al crecimiento de la empresa.
  • día 4: Destina un porcentaje de tu presupuesto para promoción. Una empresa desconocida es como una isla hermosa donde nadie llega. Define una cantidad para invertir mensualmente en actividades de promoción de bajo costo.
  • día 5: Decídete a vender más. Las ventas son el motor de crecimiento de tu empresa. Si no tienes una estrategia agresiva de ventas es momento de dejar todo a un lado y vender, vender vender !
  • día 6: Capacita a tus vendedores. Tu fuerza de ventas necesita motivación y capacitación constante. Prepara un plan de capacitación y si es necesario invierte en un profesional que les ayude a mejorar su efectividad en las ventas.
  • día 7: Organiza tu base de clientes. No hay nada que haga perder más a una empresa que la desorganización interna. Si no tienes una base de datos organizada de tus clientes, hoy es el momento de comenzar a elaborarla.
  • día 8: Consciente a tus mejores clientes. Quien te compra más debe sentirse como rey de lo contrario pronto la competencia podría conquistarlo. Envía una tarjeta de agradecimiento, un obsequio o alguna oferta especial a tus mejores clientes.
  • día 9: Haz una llamada a clientes antiguos. Llamar a clientes que ya te compraron con anterioridad y que por cualquier razón dejaron de hacerlo se llama “estrategia de recuperación”. Ofréceles algún “beneficio” por volver a comprar contigo.
  • día 10: Revisa tus precios. Sobre todo en tiempos de crisis es conveniente evaluar los márgenes de utilidad y considerar la posibilidad de un ajuste mínimo.
  • día 11: Elabora ofertas. Una buena estrategia para atraer clientes es elaborar ofertas temporales que te ayuden a engancharlos o bien crear ofertas destinadas a atraer clientes nuevos.
  • día 12: Recompensa a los mejores vendedores. Si hay algo que motiva a un vendedor es que se le reconozca como tal. Un incentivo adicional para los mejores podría significar que tus ventas se multipliquen.
  • día 13: Evalúa tus “métodos” de gestión. Si tus colaboradores no tienen plena confianza en tu persona como líder, es tiempo de comenzar a trabajar en ello con urgencia.
  • día 14: Promueve la innovación y las ideas. Muchas de las grandes ideas vienen de tus empleados o colaboradores. Crea un ambiente propicio que valore las buenas propuestas.
  • día 15: Elimina reuniones innecesarias. Muchas reuniones no son de utilidad más que para dar un sentido de “activismo” que no contribuye a nada. Elimina toda reunión que no tenga sentido útil alguno.
  • día 16: Elimina todo activismo en la empresa. Hacer por hacer no te lleva a nada. Detecta y elimina toda actividad que absorba el tiempo valioso de tus colaboradores que puede ser invertido en actividades verdaderamente importantes.
  • día 17: Evalúa tu capital humano. Tu personal es muy valioso, pero el exceso de personal puede ser una carga innecesaria para la empresa. Reestructurar las funciones puede ayudarte a ser más efectivo tanto en el recurso humano como en tu presupuesto.
  • día 18: Mejora la presentación de tu empresa. Un viejo dicho reza “como te veo… te trato”. Haz las mejoras necesarias a la imagen de tu empresa. La recepcionista, los vendedores, el trato al cliente por teléfono y tu mismo deben reflejar un negocio exitoso.
  • día 19: No seas un director de escritorio. Comprométete con los negocios e involúcrate en el rol de las distintas áreas de tu negocio. Se el mejor vendedor de tu compañía.
  • día 20: Deshazte del inventario innecesario. Muchos de tus activos pueden ser obsoletos o innecesarios y ocuparte espacio valioso que podrías necesitar para otras actividades o bien para reducir tus costos de renta. Evalúa y vende todo activo innecesario.
  • día 21: Mejora la seguridad interna. La inseguridad es un factor de alto riesgo para toda compañía. Evalúa y mejora tus mecanismo de protección.
  • día 22: Revisa la estructura de negocio. Este proceso seguramente te tomará algunos días pero la reestructuración llevada a cabo con inteligencia puede mejorar sustancialmente la efectividad y los resultados de una compañía
  • día 23: Hazte una página de Internet de tu negocio. Si aún no la tienes es tiempo de que tu empresa esté en Internet y que ofrezcas a tus clientes una comunicación vía correo electrónico. Existen muchos recursos gratuitos de los cuales puedes echar mano.
  • día 24: Mejora tus sistemas de compras. Tan importante como vender es comprar. Evalúa tus mecanismos de compra y tus proveedores. Asegúrate de conseguir los mejores descuentos y beneficios o bien mejores proveedores.
  • día 25: Reduce o elimina tus costos “hormiga”. Llamadas telefónicas innecesarias, compras de insumos que no son útiles, gasolina, comida y muchos otros son costos que muchas veces no se ven pero que a la larga inciden directamente en las utilidades.
  • día 26: Enfócate en lo importante. Define las tareas más importantes de cada departamento y de cada persona y efócate en resolverlas y llevarlas a cabo. Esto redundará en una organización más efectiva en la persecución de sus metas.
  • día 27: Considera el descanso en tu cultura organizacional. No tomar un descanso de vez en cuando es un lujo demasiado grande para y para tus colaboradores. Establece períodos de descanso y comprométete a cumplirlos. Es un hecho comprobado que descansar te regenera energía y capacidad mental para ser más productivo.
  • día 28: Organiza tu agenda y aprende a decir NO. Un complemento de este principio de la efectividad es aprender a decir que no a toda actividad o tarea intrascendente que solamente llene tu agenda y te desgaste nuevamente en “activismo“.
  • día 29: Cómprate un libro. Un buen emprendedor siempre esta aprendiendo. Cómprate hoy un libro de negocios, motivación, liderazgo o bien de cómo mejorar tu relación familiar y comprométete a leerlo. El mejor activo que tienes eres tu mismo.
  • día 30: Evalúa los riesgos. Un buen emprendedor es previsor. Anticípate a los riesgos que podrías enfrentar y desarrolla un un plan de contingencias.

Puede que estés pensando que en realidad esto no se hace en 30 días, y estoy de acuerdo contigo pero la intención finalmente es ayudarte a visualizar y trabajar en lo que es realmente importante. Tus sugerencias para agregar a esta lista siempre son bienvenidas.